Datos personales

Mi foto
Ciudad de México, Mexico
roja como los sueños de los negros mirlos.

Reconstruyendo

Photobucket

Algo me salió mal con Picasa y perdí todas las fotografías del blog. Ahora estoy recuperándolas, así que ténganme paciencia.

Xoxo

Entradas populares en los últimos 30 días

domingo, 30 de diciembre de 2007

En el cielo sobre Berlín, alas acarician el deseo



Der Himmel über Berlin
Alemania, 1987
130 minutos
Dirección: Win Wenders
Protagonistas: Bruno Ganz (Damiel), Otto Sander (Cassiel) Solveig Dommartin (Marion), Peter Falk (como él mismo)
¿Y si el tiempo fuera la enfermedad? Como si hubiera que encorvarse para seguir viviendo. Vivir...Una mirada basta 

fotograma de Der Himmel über Berlin

En Las alas del deseo o Cielo sobre Berlín (título original), el cineasta alemán Win Wenders nos hace ángeles por un momento, mientras participamos de la experiencia de unos seres incorpóreos, quienes por sus cualidades espirituales, pueden oír el murmullo de una existencia mortal que parece repetirse sin fin, una y otra vez; siempre, los personajes del mundo material se ven movidos por las mismas pasiones que los merman o engrandecen. En determinado momento, a un ángel, Damiel, le escoce el deseo de ser parte de el repetitivo flujo de la humanidad; quiere mezclarse con la gente, sentir frío, beber café, dejar de ser mero testigo, mirar el mundo desde la tierra y obsrvar a los hombre de frente y no por encima, en vertiginoso escorzo. Por otro lado, uno de sus compañeros alados, Cassiel, se cuestiona la existencia de aquellos que ve vivir y morir bajo su resguardo, se da cuenta que ya es muy poca la protección que les brinda, si bien, a veces sus alas son caricias que consuelan, suspiros que insuflan pequeñas dosis de vida para el ahogado, se da cuenta que no es de mucha ayuda en un mundo en el que, la mayor parte del tiempo, sus habitantes hablan para sus adentros, porque solamente se reconocen en su soledad, aislándose de la interferencia que les causa la voz del otro. La gran pregunta que surge entre estos dos ángeles es: ¿Qué sucede con el hombre? y uno, espectador privilegiado, casi celestial gracias a la fantasía wenderiana y a la bella fotografía de Henri Alekan, se hace otra pregunta: ¿Será que nuestras pasiones nos consumen más que el propio tiempo? De cualquier manera, a Cassiel le importa poco consumirse con la experiencia humana, igual que Peter Falk, quien resulta ser también un desertor del cielo -¡Ya decía yo que ese hombre escondía algo, y no precisamente un huevo en el bolsillo de su vieja gabardina!- El detonador para que Damiel quiera cortarse la alas y caminar por las aceras salvajes de una ciudad resulta ser la figura de Marion, una mujer que se juega la vida en un acto de circo por las noches, que vuela igual como él solía hacerlo, aunque, para esto, ella tenga que olvidar que le faltan alas. Esta es una película muy recomendable, muy bella en imágenes y con fuertes monólogos que son guiados por un poema del austriaco Peter Handke, cuyos versos a veces son puestos en la boca de los ángeles y a veces en la de los hombres, ampliando su significado. Vale también mencionar que su sound track es de mucha calidad. 

Cuando el niño era niño, Peter Handke




Cuando el niño era niño
andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente
y que este charco fuera el mar.
Cuando el niño era niño
no sabía que era niño,
para el todo estaba animado
y todas las almas eran una.
Cuando el niño era niño
no tenía opinión sobre nada,
no tenía ninguna costumbre,
se sentaba en cuclillas,
tenía un remolino en el cabello
y no ponía caras cuando lo fotografiaban.




August Sander, Niño nacido ciego, 1930, Die photographische Sammlung Kultur, Archiv. Colonia

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Luis Cernuda y la soledad

Luis Cernuda por Álvaro Delgado, artista madrileño
punta seca y aguatinta, 32 x 24.5 cm


Cómo llenarte, soledad

Cómo llenarte, soledad,
sino contigo misma...

De niño, entre las pobres guaridas de la tierra,
quieto en ángulo oscuro,
buscaba en ti, encendida guirnalda,
mis auroras futuras y furtivos nocturnos,
y en ti los vislumbraba,
naturales y exactos, también libres y fieles,
a semejanza mía,
a semejanza tuya, eterna soledad.

Me perdí luego por la tierra injusta
como quien busca amigos o ignorados amantes;
diverso con el mundo,
fui luz serena y anhelo desbocado,
y en la lluvia sombría o en el sol evidente
quería una verdad que a ti te traicionase,
olvidando en mi afán
cómo las alas fugitivas su propia nube crean.

Y al velarse a mis ojos
con nubes sobre nubes de otoño desbordado
la luz de aquellos días en ti misma entrevistos,
te negué por bien poco;
por menudos amores ni ciertos ni fingidos,
por quietas amistades de sillón y de gesto,
por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma,
por los viejos placeres prohibidos
como los permitidos nauseabundos,
útiles solamente para el elegante salón susurrado,
en bocas de mentira y palabras de hielo.

Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona
que yo fui,
que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones;
por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos,
limpios de otro deseo,
el sol, mi dios, la noche rumorosa,
la lluvia, intimidad de siempre,
el bosque y su alentar pagano,
el mar, el mar como su nombre hermoso;
y sobre todo ellos,
cuerpo oscuro y esbelto,
te encuentro a ti, tú, soledad tan mía,
y tú me das fuerza y debilidad
como el ave cansada los brazos de la piedra.

Acodado al balcón miro insaciable el oleaje,
oigo sus oscuras imprecaciones,
contemplo sus blancas caricias;
y erguido desde cuna vigilante
soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres,
por quienes vivo, aún cuando no los vea;
y así, lejos de ellos,
ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres,
roncas y violentas como el mar, mi morada,
puras ante la espera de una revolución ardiente
o rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo
cuando toca la hora de reposo que su fuerza conquista.

Tú, verdad solitaria,
transparente pasión, mi soledad de siempre,
eres inmenso abrazo;
el sol, el mar,
la oscuridad, la estepa,
el hombre y su deseo,
la airada muchedumbre,
¿qué son sino tú misma?

Por ti, mi soledad, los busqué un día;
en ti, mi soledad, los amo ahora.

De Invocaciones (1935)

Quisiera Estar Solo en El Sur

de Luis Cernuda

Quizá mis lentos ojos no verán más el sur
de ligeros paisajes dormidos en el aire,
con cuerpos a la sombra de ramas como flores
o huyendo en un galope de caballos furiosos.

El sur es un desierto que llora mientras canta,
y esa voz no se extingue como pájaro muerto;
hacia el mar encamina sus deseos amargos
abriendo un eco débil que vive lentamente.

En el sur tan distante quiero estar confundido.
La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta;
su niebla misma ríe, risa blanca en el viento.
Su oscuridad, su luz son bellezas iguales.

De Un río, un amor (1929)



Cernuda es un poeta solitario y para solitarios

Octavio Paz




Para vencer el gran deseo ejercido por Venus en la mujer


Mujer, quieres ser beatífica o, acaso, tú, ¡ey, tú, hombre!, estás harto del acoso sexual de una fogosa ninfa; ambos escuchen esto, según los grimorios medievales, a las señoras muy lujuriosas deberá dárseles una mezcla de miembro viril de un toro rojo reducido a polvo, el cual tendrá que ser agregado a un potaje de vaca, lechuga y verdolaga. De este modo la mujer dejará de sufrir el influjo de Venus y sentirá repulsión por el acto venéreo.
Silvia Teresa Flota Reyes, Toro rojo, monotipo, 2007

lunes, 26 de noviembre de 2007

a la baja


¿Por qué creer en las dos palabras que lanzas al aire? palabras moneda, manoseadas, intercambiadas sin ningún pudor, sin ningún miramiento… No debería siquiera repetir ese ya no más que corre penosamente en los resquicios de mi mente tratando de ganar un punto con respecto a tus acciones; me devalúo mientras tú te cotizas alto. Dejémonos de especulaciones, ésta es la gran depresión…mis pensamientos se arrojan de treceavos pisos.

martes, 30 de octubre de 2007

Para terminar con Octubre

bajo la luna de sangre, en el adormecido campo de las amapolas, dejo dos poemas más de la Plath

Regalo de cumpleaños

¿Qué es eso que hay detrás del velo? ¿es feo, es bonito?
Lanza destellos ¿Tiene pechos? ¿Tiene bordes?
Seguro que es algo único, justo lo que deseo
Cuando estoy cocinando en silencio, noto su mirada, noto su pensamiento:
“ ¿Es ésta ante quien he de aparecer?
“¿Es ella la elegida, la de orejas negras y la cicatriz?
“¿Está sopesando la harina, quitando lo que sobra,
“cumpliendo reglas, reglas, reglas.
“¿Es ésta la destinataria de la anunciación?
“¡Dios, qué risa!
Pero lanza destellos sin parar, y creo que me desea.
No me importaría que fuesen huesos, o un broche de perlas.
No quiero un regalo grande, este año, de todas maneras.
Al fin y al cabo, estoy viva por casualidad.
Aquella vez sí que me habría matado alegremente, de un modo u otro.
Ahora están los velos, que lanzan destellos como cortinas:
las satenes diáfanos de una ventana de enero,
blanca como ropa de cuna y brillante de aliento mortal. ¡Oh marfil!
Seré un colmillo, una columna fantasmal.

¿No comprendes que me da igual lo que sea?
¿Por qué no me lo entregas de una vez?
No te avergüences: me da igual que sea pequeño.
No seas mezquino: estoy preparada para la enormidad.
Sentémonos a su vera, uno a cada lado, admirando el fulgor;
el esmalte, su espejeante variedad.

Hagamos junto a él nuestra última cena, igual que un plato de hospital.
Sé por qué no acabas de entregármelo:
estás aterrorizado
de que el mundo explote en un solo chillido, y con el tú cabeza,
repujada de bronce, escudo antiguo,
una maravilla para tus biznietos.
No te asustes, que no es así.
Me limitaré a tomarlo y apartarme en silencio.
Ni siquiera me oirás abrirlo: no crujirá el papel,
las cintas no caerán, no habrá gritos al final.
Creo que no me reconoces tamaña discreción.
Si supieras, al menos, de qué modo los velos me mataban los días.
Para ti no son más que transparencias, aire puro.
Pero, por dios, las nubes con como algodón.
Un ejército de ellas. son monóxido de carbono.
Dulce, dulcemente tomo aire,
llenándome las venas de cosas invisibles, del millón
de probables motas que me sacuden los años de encima.
Y tú vienes de perlas para la ocasión ¡Oh máquina de sumar!...
¿Te es imposible dejar que las cosas sigan su curso hasta el final?
¿Tienes que estampar en púrpura cada pieza?
¿tienes que matar todo lo que puedes?
Hay una cosa que deseo hoy, y tú eres el único que puede dármela.
Está junto a mi ventana, tan grande como el cielo.
Respira desde mis sábanas, el frío punto muerto
donde las vidas derramadas se coagulan y se ponen rígidas
para tocarse en historia.
Que no venga por correo, dedo a dedo.
Que no venga de boca en boca, porque me darían los sesenta años
antes de que se me entregara por completo – y estaría demasiado
atontada para usarlo.
Basta con que retires el velo, el velo, el velo.
Si fuese la muerte
admitiría su profunda gravedad, sus ojos intemporales
Sabría que ibas en serio.
Habría, en tal caso, cierta nobleza; habría cumpleaños.
Y el cuchillo no se limitaría a cortar; penetraría
puro y limpio como el vagido de un niño,
y el universo se me desgajaría del costado





A Birthday Present

What is this, behind this veil, is it ugly, is it beautiful?
It is shimmering, has it breasts, has it edges?
I am sure it is unique, I am sure it is what I want.
When I am quiet at my cooking I feel it looking, I feel it thinking
'Is this the one I am too appear for,
Is this the elect one, the one with black eye-pits and a scar?

Measuring the flour, cutting off the surplus,
Adhering to rules, to rules, to rules.
Is this the one for the annunciation?
My god, what a laugh!'
But it shimmers, it does not stop, and I think it wants me.
I would not mind if it were bones, or a pearl button.
I do not want much of a present, anyway, this year.
After all I am alive only by accident.
I would have killed myself gladly that time any possible way.
Now there are these veils, shimmering like curtains,
The diaphanous satins of a January window
White as babies' bedding and glittering with dead breath. O ivory!
It must be a tusk there, a ghost column.
Can you not see I do not mind what it is.
Can you not give it to me?
Do not be ashamed--I do not mind if it is small.
Do not be mean, I am ready for enormity.
Let us sit down to it, one on either side, admiring the gleam,
The glaze, the mirrory variety of it.
Let us eat our last supper at it, like a hospital plate.
I know why you will not give it to me,
You are terrified
The world will go up in a shriek, and your head with it,
Bossed, brazen, an antique shield,
A marvel to your great-grandchildren.
Do not be afraid, it is not so.
I will only take it and go aside quietly.
You will not even hear me opening it, no paper crackle,
No falling ribbons, no scream at the end.
I do not think you credit me with this discretion.
If you only knew how the veils were killing my days.
To you they are only transparencies, clear air.
But my god, the clouds are like cotton.
Armies of them. They are carbon monoxide.
Sweetly, sweetly I breathe in,
Filling my veins with invisibles, with the million
Probable motes that tick the years off my life.
You are silver-suited for the occasion. O adding machine-----
Is it impossible for you to let something go and have it go whole?
Must you stamp each piece purple,
Must you kill what you can?
There is one thing I want today, and only you can give it to me.
It stands at my window, big as the sky.
It breathes from my sheets, the cold dead center
Where split lives congeal and stiffen to history.
Let it not come by the mail, finger by finger.
Let it not come by word of mouth, I should be sixty
By the time the whole of it was delivered, and to numb to use it.
Only let down the veil, the veil, the veil.
If it were death
I would admire the deep gravity of it, its timeless eyes.
I would know you were serious.
There would be a nobility then, there would be a birthday.
And the knife not carve, but enter
Pure and clean as the cry of a baby,
And the universe slide from my side.

Poppies in October

Even the sun-clouds this morning cannot manage such skirts.
Nor the woman in the ambulance
Whose red heart blooms through her coat so astoundingly --

A gift, a love gift
Utterly unasked for
By a sky

Palely and flamily
Igniting its carbon monoxides, by eyes
Dulled to a halt under bowlers.

O my God, what am I
That these late mouths should cry open
In a forest of frost, in a dawn of cornflowers.


Y si así termina un octubre ¿habrá un julio? ¿veré más llamitas infernales?

¡Si pudiera desangrarme y dormir! —
¡Si pudiera mi boca unir a una herida así!

EL ESPEJO

Paul Delvaux, Mujer ante el espejo, óleo sobre tela, 1936

Soy de plata y exacto. No tengo prejuicios.
Todo lo que veo lo trago de inmediato
tal y como es, sin la turbiedad del amor o de la antipatía.
No soy cruel, sólo veraz-
El ojo de un diosecillo, con cuatro esquinas.
La mayor parte del tiempo medito sobre la pared de enfrente.
Es rosada, con manchas. La he mirado tanto
que creo que forma parte de mi corazón. Pero se mueve.
Caras y oscuridad nos separan una y otra vez.

Ahora soy un lago. Una mujer se asoma sobre mí,
buscando en mi extensión lo que ella es en realidad.
Luego se vuelve hacia esas embusteras, las velas o la luna.
Veo su espalda y la reflejo con fidelidad.
Me recompensa con lágrimas y gesticula con las manos.
Soy importante para ella. Viene y va.
Cada mañana es su cara lo que sucede a la oscuridad.
En mí ha ahogado a una muchacha, y desde mi una mujer mayor
se eleva hacia ella día tras día, como un pez terrible.

Sylvia Plath

lunes, 15 de octubre de 2007

lo humano de Francisco Lezcano

Mientras esta cabeza rota
del Niño de Vallecas exista,
de aquí no se va nadie. Nadie.
Ni el místico ni el suicida.
"Poema Pie Para El Niño De Vallecas"
Léon Felipe
Diego Velázquez, Francisco Lezcano 'El niño de Vallecas',
óleo sobre tabla, 81x69cm, [hacia 1636], Museo del Prado

Este ser que pide ser salvo, no sólo le transmitió un profundo sentimiento de empatía al gran Diego de Velázquez; León Felipe también pide a voces que se humanice Lezcano y nos humanicemos con él, mientras que Aleixandre lo vuelve a pintar, ahora con la palabra, haciendo que su belleza resuma.

"Óleo (Niño de Vallecas)"
Vicente Aleixandre

A veces ser humano es difícil. Se nació casi al borde.
Helo aquí, y casi mira. Desde su estar inmóvil rompe el aire
y asoma súbito a este frente: aquí es asombro.
Pues está y os contempla, o más, pide ser visto, y más: mirado, salvo.
Tiene su pelo mixto, cubriendo desigual la enorme masa,
y luego, más despacio, la mano de quien aquí lo puso trazó lenta la frente,
la inerte frente que sería y no fuese,
no era. La hizo despacio como quien traza un mundo a oscuras,
sin iluminación posible,
piedra en espacios que nació sin vida
para rodar externamente yerta.
Pero esa mano sabia, humana, más despacio lo hizo,
aquí lo puso como materia,
y dándole su calidad con tanto amor que más verdad sería:
sería más luces, y luz daba esa piedra.
La frente muerta dulcemente brilla,
casi riela en la penumbra, y vive.
Y enorme vela sobre unos ojos mudos,
horriblemente dulces, al fondo de su estar, vítreos sin lágrima.

La pesada cabeza, derribada hacia atrás, mira, no mira,
pues nada ve. La boca está entreabierta;
sólo por ella alienta, y los bracitos cortos juegan, ríen,
mientras la cara grande muerta, ofrécese.

La mano aquí lo pintó, o acarició
y más: lo respetó, existiendo.
Pues era. Y la mano apenas lo resumió exaltando
su dimensión veraz. Más templó el aire,
lo hizo más verdadero en su oquedad posible
para el ser, como una onda que límites se impone
y dobla suavemente en sus orillas.

Si le miráis le veréis hoy ardiendo
como en húmeda luz, todo él envuelto
en verdad, que es amor, y ahí adelantado, aducido,
pidiendo, suplicando sin voz: pide ser salvo.
Miradle, sí: salvadle. Él fía en el hombre.

domingo, 14 de octubre de 2007

¿De qué sirven las agujas?

Silvia Teresa Flota Reyes, colgajo de cielo, óleo sobre tela, 2008


Rueda que rueda la rueda, rueda que rueda la rueda y atada a ella el cuerpo de un hombre mareado por el suplicio que el mismo se inflige, ayudado por la heroína de esta historia quien no es sino la droga que nos reduce a ser la gastada proyección de un sueño recurrente.
Los cuervos miran de lejos, desde un colgajo de cielo distorsionado, al hombre que pasa girando en el eje del deseo frente a los ojos de una culpable Fedra atada a un poste de alta tensión con una cadena de amores prohibidos.
Él no lo puede evitar, ella no lo quiere evitar, dejan que pase; hombre y mujer, cuerpo y deseo se marcan con la mirada y por una suerte divina surge de ellos la alteridad; bendita cualidad de ser aquellos que no son. Se liberan aprovechando que heroína duerme en una jeringa. Pero ¿Por cuánto tiempo?
Cuando esos locos dejen el vivir alterno, la locura perderá su enigmático cariz y será simplemente una vulgar locura. Así pues ¡A cabalgar la noche mientras se pueda! No importa hacia dónde, no importa hasta dónde. Ni siquiera importa que el corcel que monten sea el mismísimo diablo si se puede dibujar con las manos del arcano tatuejes sobre la piel que descifren
la pregunta ¿De qué sirven las agujas?

S.T.F.R. (Wastedcherry)



Silvia Teresa Flota Reyes, Equus, aguada sobre papel de algodón, 2008




"La luna"

Jorge Luis Borges
Cosmogonías

Hay tanta soledad en ese oro,
La luna de las noches no es la luna
Que vio el primer Adán. Los largos siglos
De la vigilia humana la han colmado
De antiguo llanto. Mírala
Es tu espejo

sábado, 13 de octubre de 2007

this October 15th work out the change...Two



Visiten la página de No Nukes organization, la cual es una biblioteca mundial de información sobre la contaminación por los residuos nucleares, además apoya la acción ciudadana encaminada a buscar soluciones para lograr una energía sostenible y la supervivencia humana.
En cuanto a la contaminación se refiere, los materiales nucleares
son absolutamente implacables y nunca se degradan; una vez filtrados, vertidos o quemados,sus residuos se convierten en causa de enfermedades y muertes. Sus efectos duran a través de decenas de miles de años y, en el caso del uranio empobrecido, miles de millones. No Nukes nos recuerda que
éste no es el tipo de legado que queremos dejar a nuestros hijos y sus descendientes.

viernes, 12 de octubre de 2007

¿Qué pasó con baby Jane?

Baby Jane, you don't need to be hang around


Dos actrices divas, Bette Davis (baby Jane Hudson) y Joan Crawford ( Blanche Hudson), nos pondrán en el ojo del huracán de este drama psicológico basado en una obra de Henry Farell, quien en su faena escritural utilizaba una serie de mecanismos para desarrollar lo que él llamaba novela de ansiedad. La película es un logro de Robert Aldrich, en la dirección, y Lukas Heller, en la adaptación del guión, mancuerna que, después del gran éxito de esta película, probaron llevar a la pantalla otras dos novelas de Farell —What ever happened to cousin Charlotte? y What ever happened to Helen?— pero sin conseguir el mismo efecto, ya que, como lo habrán notado, tanto los cineastas mencionados como el propio escritor cayeron en las trampas de la “formulita”, sin embargo, hay otro trabajo de Farell, un cuento, que le devuelve su creatividad, la cual será destacada una vez más en el celuloide gracias al gran Francois Truffaut en "Une belle Fille comme moi".
Tenemos en escena a Jane y Blanche, como dos niñas en la playa, juegando con la pelota de la maldad y la locura. El patetismo generado por la relación disfuncional entre las dos hermanas nos envolverá hasta hacernos parte de un ambiente que hiede a envidia y rencor. Hay momentos en los que estos sentimientos se vuelven tan ridículos que nos incitan a reírnos al tiempo que derramamos hiel.
Un consejo, cuando vean la película siéntanse como si estuvieran ante el espectáculo de un grand guignol y verán que efecto les causa.

Poéticas visuales

sábado, 6 de octubre de 2007

Tala

A propósito de mis sentidos atribulados...me viene bien esto de Julio

Llévese estos ojos, piedritas de colores,
esta nariz de tótem, estos labios que saben
todas la tablas de multiplicar y las poesías más selectas.

Le doy la cara entera, con la lengua y el pelo,
me quito uñas y dientes y le completo el peso.

No sirve
esa manera de sentir. Qué ojos ni qué dedos.
Ni esa comida recalentada, la memoria,
ni la atención, como una cotorrita perniciosa.
Tome las inducciones y las perchas
donde cuelgan palabras lavadas y planchadas.
Arree con la casa, fuera todo,
déjeme como un hueco o una estaca.

Tal vez entonces, cuando no me valga
la generosidad de Dios, ese boy-scout,
y esté igual que la alfombra que ha aguantado
su lenta lluvia de zapatos ochenta años
y es urdimbre nomás, claro esqueleto donde
se borraron los ricos pavorreales de plata,

puede ser que sin vos diga tu nombre cierto,
puede ocurrir que alcance sin manos tu cintura.

Julio Cortázar, "Tala", Salvo el crepúsculo, México, Nueva imagen, 1984, p.154

El tiempo y la escritura


Escribo para abreviar el tiempo
Knut Hamsun

lunes, 1 de octubre de 2007

Apoyo a Cristina Peri Rossi


En la entrada del viernes pasado hice un lugar para mostrar la poesía de Cristina Peri Rossi, quien es, también, una excelente narradora. mi aportación ha consistido en tratar de traducirla al catalán, si alguien por aquí sabe bien catalán -yo estoy segura que sí-, le agradecería que hiciese las correcciones pertinentes. Bueno creo que de todos modos vale mi intento aunque tenga fallas, aunque es una osadía tratar de traducir lo intraducible.

Cristina Peri Rossi, creo yo, reconstruye el lenguaje con los escombros de Babel y tiende con ellos un puente que nos comunica al reino de la sensaciones.

En sus últimos números Enfocarte a lanzado una campaña en apoyo a la Peri Rossi, pues fue despedida de Radio Televisión de Cataluña debido a que ya no quieren colaboradores que hablen en castellano, yo les dejo con la nota de diario y, pues nada, ustedes juzguen si merece esta escritora de su apoyo


MIRADOR

Lenguas contra personas

28/09/2007

A Cristina Peri Rossi, escritora uruguaya afincada en Barcelona desde 1972, le han comunicado que no podrá seguir participando en el programa de Catalunya Ràdio del que era colaboradora desde hace dos años. La razón: que se expresa en castellano, siendo así que la Carta de principios de la radio pública catalana establece que tendrán prioridad los invitados que lo hagan en catalán. Una ulterior "comunicación verbal" precisaba que esa norma implicaba la prohibición de contar con colaboradores fijos que hablaran en castellano, según ha explicado la propia escritora.

La noticia en otros webs

La pasión de los oficinistas dela lengua por regular al milímetro lo que habla la gente roza el esperpento. La invitación a la delación entre comerciantes por no rotular en catalán ya había revelado el espíritu coactivo que mueve a esos celadores. Este último episodio cubre de ridículo a la Corporación Catalana de Radio y Televisión, y compromete el argumento de que en la realidad social no hay ningún problema, pues existe una convivencia lingüística espontánea que permite a todos los ciudadanos participar en la vida pública al margen de cual sea su lengua de comunicación.

En el programa semanal en que participaba Peri Rossi ella hablaba en castellano y el resto de los contertulios en catalán. Eso es convivencia lingüística espontánea. Pero a los censores vocacionales les debió parecer que eso vulneraba los derechos de la lengua catalana, y han decidido vulnerar los laborales de esta escritora que llegó a Cataluña hace 35 años, huyendo de la dictadura militar de su país, y que poco después tuvo que exiliarse en París, huyendo de la dictadura franquista a causa de sus actividades opositoras al régimen; entre otras, en defensa del catalán.

viernes, 28 de septiembre de 2007

de la ligüística general a la lengua de Babel


NO VOLDRIA QUE PLOGUÉS

No voldria que plogués
t'ho juro
que plogués en aquesta ciutat
sense tu
i escoltar els sorolls de l'aigua
en baixar
i pensar que allà on estàs vivint
sense mi
plou sobre la mateixa ciutat
Potser tinguis el cabell mullat
el telèfon a mà
que no uses
per dirme
per dirme
aquesta nit t'estimo
m'inunden els records de tu
disculpa'm,
la literatura em va matar
però te li semblaves tant.

"Diàspora"

NO QUISIERA QUE LLOVIERA

No quisiera que lloviera
te lo juro
que lloviera en esta ciudad
sin ti
y escuchar los ruidos del agua
al bajar
y pensar que allí donde estás viviendo
sin mí
llueve sobre la misma ciudad
Quizá tengas el cabello mojado
el teléfono a mano
que no usas
para llamarme
para decirme
esta noche te amo
me inundan los recuerdos de ti
discúlpame,
la literatura me mató
pero te le parecías tanto.

"Diáspora" 1976


INVOCACIÓ

Si el llenguatge
aquest mode auster
de convocarte
enmig de freds gratacels
i ciutats europees
fora
el mode
de fer l'amor entre sons
o el mode
de ficar-me entre el teu pèl

INVOCACIÓN

Si el lenguaje
este modo austero
de convocarte
en medio de fríos rascacielos
y ciudades europeas
fuera
el modo
de hacer el amor entre sonidos
o el modo
de meterme entre tu pelo

"Diáspora"

DESPRÉS

I ara s'inicia
la petita vida
del supervivent de la catàstrofe de l'amor:

Hola, gossos petits,
hola, rodamons,
hola, autobusos i vianants.

Sóc una nena de pit
acabo de néixer
del terrible part de l'amor.

Ja no estimo.

Ara puc exercir en el món
inscriure'm en ell
sóc una peça més de l'engranament.

Ja no estic boja.

"Novament eros"

DESPUÉS

Y ahora se inicia
la pequeña vida
del sobreviviente de la catástrofe del amor:

Hola, perros pequeños,
hola, vagabundos,
hola, autobuses y transeúntes.

Soy una niña de pecho
acabo de nacer
del terrible parto del amor.

Ya no amo.

Ahora puedo ejercer en el mundo
inscribirme en él
soy una pieza más del engranaje.

Ya no estoy loca.

"Otra vez eros" 1994

LES PARAULES SÓN ESPECTRES

Les paraules són espectres
pedres abracadabras
que salten els segells

de la memòria antiga

I els poetes celebren la festa
del llenguatge

sota el pes de la invocació
Els poetes inflamen les fogueres
que illuminen els rostres eterns

dels vells ídols

Quan els segells
els catxets salten
l'home descobreix

l'empremta dels seus avantpassats


El futur és l'ombra del passat
als vermells calius d'un foc
vingut de lluny,

no es sap d'on.


"Babel bàrbara"


LAS PALABRAS SON ESPECTROS
Las palabras son espectros

piedras abracadabras

que saltan los sellos

de la memoria antigua
Y los poetas celebran la fiesta

del lenguaje

bajo el peso de la invocación
Los poetas inflaman las hogueras
que iluminan los rostros eternos

de los viejos ídolos

Cuando los sellos saltan

el hombre descubre

la huella de sus antepasados

El futuro es la sombra del pasado

en los rojos rescoldos de un fuego
venido de lejos,
no se sabe de dónde.


"Babel bárbara" 1991




Andrea del Sarto, Retrato de Lucrezia, óleo sobre tabla,
73x56cm, [1513, aprox], Museo del Prado
.

En esta sección de écfrasis cereza, presento un poema de Robert Browning cuya inspiración es el desolado amor de Andrea del Sarto, aquél que siempre llevó el mismo nombre, Lucrezia del Fede, su esposa y modelo, mas nunca amante, ya que sólo la podía íntimamente tocar cuando la recreaba en el lienzo; con el chiaro-oscuro de su pasión insufló vida a una relación que un tercero hizo imposible en la realidad.


"Andrea del Sarto"

Robert Browning


But do not let us quarrel any more,
No, my Lucrezia; bear with me for once:
Sit down and all shall happen as you wish.
You turn your face, but does it bring your heart?
I'll work then for your friend's friend, never fear,
Treat his own subject after his own way,
Fix his own time, accept too his own price,
And shut the money into this small hand
When next it takes mine. Will it? tenderly?
Oh, I'll content him,--but to-morrow, Love!
I often am much wearier than you think,
This evening more than usual, and it seems
As if--forgive now--should you let me sit
Here by the window with your hand in mine
And look a half-hour forth on Fiesole,
Both of one mind, as married people use,
Quietly, quietly the evening through,
I might get up to-morrow to my work
Cheerful and fresh as ever. Let us try.
To-morrow, how you shall be glad for this!
Your soft hand is a woman of itself,
And mine the man's bared breast she curls inside.
Don't count the time lost, neither; you must serve
For each of the five pictures we require:
It saves a model. So! keep looking so--
My serpentining beauty, rounds on rounds!
--How could you ever prick those perfect ears,
Even to put the pearl there! oh, so sweet--
My face, my moon, my everybody's moon,
Which everybody looks on and calls his,
And, I suppose, is looked on by in turn,
While she looks--no one's: very dear, no less.
You smile? why, there's my picture ready made,
There's what we painters call our harmony!
A common greyness silvers everything,--
All in a twilight, you and I alike
--You, at the point of your first pride in me
(That's gone you know),--but I, at every point;
My youth, my hope, my art, being all toned down
To yonder sober pleasant Fiesole.
There's the bell clinking from the chapel-top;
That length of convent-wall across the way
Holds the trees safer, huddled more inside;
The last monk leaves the garden; days decrease,
And autumn grows, autumn in everything.
Eh? the whole seems to fall into a shape
As if I saw alike my work and self
And all that I was born to be and do,
A twilight-piece. Love, we are in God's hand.
How strange now, looks the life he makes us lead;
So free we seem, so fettered fast we are!
I feel he laid the fetter: let it lie!
This chamber for example--turn your head--
All that's behind us! You don't understand
Nor care to understand about my art,
But you can hear at least when people speak:
And that cartoon, the second from the door
--It is the thing, Love! so such things should be--
Behold Madonna!--I am bold to say.
I can do with my pencil what I know,
What I see, what at bottom of my heart
I wish for, if I ever wish so deep--
Do easily, too--when I say, perfectly,
I do not boast, perhaps: yourself are judge,
Who listened to the Legate's talk last week,
And just as much they used to say in France.
At any rate 'tis easy, all of it!
No sketches first, no studies, that's long past:
I do what many dream of, all their lives,
--Dream? strive to do, and agonize to do,
And fail in doing. I could count twenty such
On twice your fingers, and not leave this town,
Who strive--you don't know how the others strive
To paint a little thing like that you smeared
Carelessly passing with your robes afloat,--
Yet do much less, so much less, Someone says,
(I know his name, no matter)--so much less!
Well, less is more, Lucrezia: I am judged.
There burns a truer light of God in them,
In their vexed beating stuffed and stopped-up brain,
Heart, or whate'er else, than goes on to prompt
This low-pulsed forthright craftsman's hand of mine.
Their works drop groundward, but themselves, I know,
Reach many a time a heaven that's shut to me,
Enter and take their place there sure enough,
Though they come back and cannot tell the world.
My works are nearer heaven, but I sit here.
The sudden blood of these men! at a word--
Praise them, it boils, or blame them, it boils too.
I, painting from myself and to myself,
Know what I do, am unmoved by men's blame
Or their praise either. Somebody remarks
Morello's outline there is wrongly traced,
His hue mistaken; what of that? or else,
Rightly traced and well ordered; what of that?
Speak as they please, what does the mountain care?
Ah, but a man's reach should exceed his grasp,
Or what's a heaven for? All is silver-grey,
Placid and perfect with my art: the worse!
I know both what I want and what might gain,
And yet how profitless to know, to sigh
"Had I been two, another and myself,
"Our head would have o'erlooked the world!" No doubt.
Yonder's a work now, of that famous youth
The Urbinate who died five years ago.
('Tis copied, George Vasari sent it me.)
Well, I can fancy how he did it all,
Pouring his soul, with kings and popes to see,
Reaching, that heaven might so replenish him,
Above and through his art--for it gives way;
That arm is wrongly put--and there again--
A fault to pardon in the drawing's lines,
Its body, so to speak: its soul is right,
He means right--that, a child may understand.
Still, what an arm! and I could alter it:
But all the play, the insight and the stretch--
(Out of me, out of me! And wherefore out?
Had you enjoined them on me, given me soul,
We might have risen to Rafael, I and you!
Nay, Love, you did give all I asked, I think--
More than I merit, yes, by many times.
But had you--oh, with the same perfect brow,
And perfect eyes, and more than perfect mouth,
And the low voice my soul hears, as a bird
The fowler's pipe, and follows to the snare --
Had you, with these the same, but brought a mind!
Some women do so. Had the mouth there urged
"God and the glory! never care for gain.
"The present by the future, what is that?
"Live for fame, side by side with Agnolo!
"Rafael is waiting: up to God, all three!"
I might have done it for you. So it seems:
Perhaps not. All is as God over-rules.
Beside, incentives come from the soul's self;
The rest avail not. Why do I need you?
What wife had Rafael, or has Agnolo?
In this world, who can do a thing, will not;
And who would do it, cannot, I perceive:
Yet the will's somewhat--somewhat, too, the power--
And thus we half-men struggle. At the end,
God, I conclude, compensates, punishes.
'Tis safer for me, if the award be strict,
That I am something underrated here,
Poor this long while, despised, to speak the truth.
I dared not, do you know, leave home all day,
For fear of chancing on the Paris lords.
The best is when they pass and look aside;
But they speak sometimes; I must bear it all.
Well may they speak! That Francis, that first time,
And that long festal year at Fontainebleau!
I surely then could sometimes leave the ground,
Put on the glory, Rafael's daily wear,
In that humane great monarch's golden look,--
One finger in his beard or twisted curl
Over his mouth's good mark that made the smile,
One arm about my shoulder, round my neck,
The jingle of his gold chain in my ear,
I painting proudly with his breath on me,
All his court round him, seeing with his eyes,
Such frank French eyes, and such a fire of souls
Profuse, my hand kept plying by those hearts,--
And, best of all, this, this, this face beyond,
This in the background, waiting on my work,
To crown the issue with a last reward!
A good time, was it not, my kingly days?
And had you not grown restless... but I know--
'Tis done and past: 'twas right, my instinct said:
Too live the life grew, golden and not grey,
And I'm the weak-eyed bat no sun should tempt
Out of the grange whose four walls make his world.
How could it end in any other way?
You called me, and I came home to your heart.
The triumph was--to reach and stay there; since
I reached it ere the triumph, what is lost?
Let my hands frame your face in your hair's gold,
You beautiful Lucrezia that are mine!
"Rafael did this, Andrea painted that;
"The Roman's is the better when you pray,
"But still the other's Virgin was his wife--"
Men will excuse me. I am glad to judge
Both pictures in your presence; clearer grows
My better fortune, I resolve to think.
For, do you know, Lucrezia, as God lives,
Said one day Agnolo, his very self,
To Rafael... I have known it all these years...
(When the young man was flaming out his thoughts
Upon a palace-wall for Rome to see,
Too lifted up in heart because of it)
"Friend, there's a certain sorry little scrub
"Goes up and down our Florence, none cares how,
"Who, were he set to plan and execute
"As you are, pricked on by your popes and kings,
"Would bring the sweat into that brow of yours!"
To Rafael's!--And indeed the arm is wrong.
I hardly dare... yet, only you to see,
Give the chalk here--quick, thus, the line should go!
Ay, but the soul! he's Rafael! rub it out!
Still, all I care for, if he spoke the truth,
(What he? why, who but Michel Agnolo?
Do you forget already words like those?)
If really there was such a chance, so lost,--
Is, whether you're--not grateful--but more pleased.
Well, let me think so. And you smile indeed!
This hour has been an hour! Another smile?
If you would sit thus by me every night
I should work better, do you comprehend?
I mean that I should earn more, give you more.
See, it is settled dusk now; there's a star;
Morello's gone, the watch-lights show the wall,
The cue-owls speak the name we call them by.
Come from the window, love,--come in, at last,
Inside the melancholy little house
We built to be so gay with. God is just.
King Francis may forgive me: oft at nights
When I look up from painting, eyes tired out,
The walls become illumined, brick from brick
Distinct, instead of mortar, fierce bright gold,
That gold of his I did cement them with!
Let us but love each other. Must you go?
That Cousin here again? he waits outside?
Must see you--you, and not with me? Those loans?
More gaming debts to pay? you smiled for that?
Well, let smiles buy me! have you more to spend?
While hand and eye and something of a heart
Are left me, work's my ware, and what's it worth?
I'll pay my fancy. Only let me sit
The grey remainder of the evening out,
Idle, you call it, and muse perfectly
How I could paint, were I but back in France,
One picture, just one more--the Virgin's face,
Not yours this time! I want you at my side
To hear them--that is, Michel Agnolo--
Judge all I do and tell you of its worth.
Will you? To-morrow, satisfy your friend.
I take the subjects for his corridor,
Finish the portrait out of hand--there, there,
And throw him in another thing or two
If he demurs; the whole should prove enough
To pay for this same Cousin's freak. Beside,
What's better and what's all I care about,
Get you the thirteen scudi for the ruff!
Love, does that please you? Ah, but what does he,
The Cousin! what does he to please you more?

I am grown peaceful as old age to-night.
I regret little, I would change still less.
Since there my past life lies, why alter it?
The very wrong to Francis!--it is true
I took his coin, was tempted and complied,
And built this house and sinned, and all is said.
My father and my mother died of want.
Well, had I riches of my own? you see
How one gets rich! Let each one bear his lot.
They were born poor, lived poor, and poor they died:
And I have laboured somewhat in my time
And not been paid profusely. Some good son
Paint my two hundred pictures--let him try!
No doubt, there's something strikes a balance. Yes,
You loved me quite enough. it seems to-night.
This must suffice me here. What would one have?
In heaven, perhaps, new chances, one more chance--
Four great walls in the New Jerusalem,
Meted on each side by the angel's reed,
For Leonard, Rafael, Agnolo and me
To cover--the three first without a wife,
While I have mine! So--still they overcome
Because there's still Lucrezia,--as I choose.

Again the Cousin's whistle! Go, my Love

E questo è quanto mi sento è come la tristezza da un cane

Fotograma de La noche
Si alguien me quiere ver llorar a cantaros como los cielos de México en Agosto, tendrá que invitarme a ver la noche. Antonioni, un maestro de maestros experimenta con su obra la androginia mental de la que hablaba Coleridge, como verdadero proceso creativo. Es una obra sobre el hombre y la mujer y sobre las vueltas de la vida ¡Maravigliosa, squisita! ¡Ma chè opera di arte! Mi caro Marcello, La Moreau y la Vitti  (dos mujeronas, hay que admitirlo); haciendo un gran papel. Sin lugar a dudas una de mis pelis favoritas. Hay que ver como la seducción y la desilusión se mantienen siempre juntas, cada una en un extremo del deseo de dejar huella en el otro. Soltanto il solievo di ascoltare quello chi è lontano di me.

«La notte». Dirección: Michelangelo Antonioni. Guión: Michelangelo Antonioni, Ennio Flaiano y Tonino Guerra. Fotografía: Gianni Di Venanzo. Música: Giorgio Gaslini. Dirección artística: Dean Tavoularis. Producción: Emanuele Cassuto. Montaje: Eraldo Da Roma. Intérpretes: Marcello Mastroianni (Giovanni Pontano), Jeanne Moreau (Lidia), Monica Vitti (Valentina Gherardini), Bernhard Wicki (Tommaso Garani), Rosy Mazzacurati (Rosy), Maria Pia Luzi (Patient), Guido A. Marsan (Fanti), Vincenzo Corbella (Sr. Gherardini), Ugo Fortunati (Cesarino), Gitt Magrini (Sra. Gherardini). Duración: 122 min. Italia / Francia, 1961


jueves, 20 de septiembre de 2007

objet trouvé

Objetos Perdidos

Por veredas de sueño y habitaciones sordas
tus rendidos veranos me acechan con sus cantos
Una cifra vigilante y sigilosa
va por los arrabales llamándome y llamándome
pero qué falta, dime, en la tarjeta diminuta
Dónde están tu nombre y tu calle y tu desvelo
si la cifra se mezcla con las letras del sueño
si solamente estás donde ya no te busco

Julio Cortázar

miércoles, 19 de septiembre de 2007

¿Triste y dulce?


Trilce

Hay un lugar que yo me sé
en este mundo, nada menos,
adonde nunca llegaremos.

Donde, aún sin nuestro pie
llegase a dar por un instante
será, en verdad, como no estarse.

Es ese un sitio que se ve
a cada rato en esta vida,
andando, andando de uno en fila.

Más acá de mí mismo y de
mi par de yemas, lo he entrevisto
siempre lejos de los destinos.

Ya podéis iros a pie
o a puro sentimiento en pelo,
que a él no arriban ni los sellos.

El horizonte color té
se muere por colonizarle
para su gran Cualquieraparte.

Mas el lugar que yo me sé,
en este mundo, nada menos,
hombreado va con los reversos.

-Cerrad aquella puerta que
está entreabierta en las entrañas
de ese espejo. -¿Esta? - No; su hermana.

-No se puede cerrar. No se
puede llegar nunca a aquel sitio
-do van en rama los pestillos.

Tal es el lugar que yo me sé.


Sí, César Vallejo, de él también me viene a la mente este otro poema -tan conocido como el primero-, que ahora mismo me dice mucho.

Los heraldos negros

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!



martes, 11 de septiembre de 2007

Entre la pintura y la poesía...

Este fue un diálogo que se sostuvo de una manera natural entre el Rafael Alberti-artista plástico y el Rafael Alberti-poeta. De su libro A la pintura (poema del color y la línea) , les ofrezco este poema que es un requiebre ingenioso y amorosísimo ante la pintura de Jeroen van Aken.

Jéronimo van Aken "El Bosco", El jardín de las delicias,óleo sobre tabla (tríptico), 206x386cm, [1503 aprox.] Museo del Prado


EL BOSCO

El diablo hocicudo,
ojipelambrudo,
cornicapricudo,
perniculimbrudo
y rabudo,
zorrea,
pajarea,
mosquicojonea,
humea,
ventea,
peditrompetea
por un embudo.

Amar y danzar,
beber y saltar,
cantar y reír,
oler y tocar,
comer, fornicar,
dormir y dormir,
llorar y llorar.

Mandroque, mandroque,
diablo palitroque.

¡Pío, pío, pío!
Cabalgo y me río,
me monto en un gallo
y en un puercoespín,
un burro, en caballo,
en camello, en oso,
en rana, en raposo
y en un cornetín.

Verijo, verijo,
diablo garavijo.

¡Amor hortelano,
desnudo, oh verano!
Jardín del Amor.
En un pie del manzano
y en cuatro la flor.
(Y sus amadores,
céfiros y flores
y aves por el ano.)

Virojo, pirojo,
diablo trampantojo.

El diablo liebre,
tiebre,
notiebre,
sepilitiebre,
y su comitiva
chiva,
estiva,
sipilipitriva,
cala,
empala,
desala,
traspala,
apuñala
con su lavativa.

Barrigas, narices,
lagartos, lombrices,
delfines volantes,
orejas rodantes,
ojos boquiabiertos,
escoba perdidas,
barcas aturdidas,
vómitos, heridas,
muertos.

Predica, predica,
diablo pilindrica.

Saltan escaleras,
corren tapaderas,
revientan calderas.
En los orinales
letales, mortales,
los más infernales
pingajos, zancajos,
tristes espantajos
finales.

Guadaña, guadaña,
diablo telaraña.

El beleño,
el sueño,
el impuro,
oscuro,
seguro,
botín,
el llanto,
el espanto
y el diente
crujiente
sin
fin.

Pintor en desvelo:
tu paleta vuela al cielo,
y en un cuerno,
tu pincel baja al infierno.


si les gustó, pueden escucharlo de la propia voz de Alberti en el siguiente enlace
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras?portal=125&Ref=14284&audio=0
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...