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roja como los sueños de los negros mirlos.

Algo me salió mal con Picasa y perdí todas las fotografías del blog. Ahora estoy recuperándolas, así que ténganme paciencia.

Xoxo

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lunes, 15 de octubre de 2007

lo humano de Francisco Lezcano

Mientras esta cabeza rota
del Niño de Vallecas exista,
de aquí no se va nadie. Nadie.
Ni el místico ni el suicida.
"Poema Pie Para El Niño De Vallecas"
Léon Felipe
Diego Velázquez, Francisco Lezcano 'El niño de Vallecas',
óleo sobre tabla, 81x69cm, [hacia 1636], Museo del Prado

Este ser que pide ser salvo, no sólo le transmitió un profundo sentimiento de empatía al gran Diego de Velázquez; León Felipe también pide a voces que se humanice Lezcano y nos humanicemos con él, mientras que Aleixandre lo vuelve a pintar, ahora con la palabra, haciendo que su belleza resuma.

"Óleo (Niño de Vallecas)"
Vicente Aleixandre

A veces ser humano es difícil. Se nació casi al borde.
Helo aquí, y casi mira. Desde su estar inmóvil rompe el aire
y asoma súbito a este frente: aquí es asombro.
Pues está y os contempla, o más, pide ser visto, y más: mirado, salvo.
Tiene su pelo mixto, cubriendo desigual la enorme masa,
y luego, más despacio, la mano de quien aquí lo puso trazó lenta la frente,
la inerte frente que sería y no fuese,
no era. La hizo despacio como quien traza un mundo a oscuras,
sin iluminación posible,
piedra en espacios que nació sin vida
para rodar externamente yerta.
Pero esa mano sabia, humana, más despacio lo hizo,
aquí lo puso como materia,
y dándole su calidad con tanto amor que más verdad sería:
sería más luces, y luz daba esa piedra.
La frente muerta dulcemente brilla,
casi riela en la penumbra, y vive.
Y enorme vela sobre unos ojos mudos,
horriblemente dulces, al fondo de su estar, vítreos sin lágrima.

La pesada cabeza, derribada hacia atrás, mira, no mira,
pues nada ve. La boca está entreabierta;
sólo por ella alienta, y los bracitos cortos juegan, ríen,
mientras la cara grande muerta, ofrécese.

La mano aquí lo pintó, o acarició
y más: lo respetó, existiendo.
Pues era. Y la mano apenas lo resumió exaltando
su dimensión veraz. Más templó el aire,
lo hizo más verdadero en su oquedad posible
para el ser, como una onda que límites se impone
y dobla suavemente en sus orillas.

Si le miráis le veréis hoy ardiendo
como en húmeda luz, todo él envuelto
en verdad, que es amor, y ahí adelantado, aducido,
pidiendo, suplicando sin voz: pide ser salvo.
Miradle, sí: salvadle. Él fía en el hombre.

domingo, 14 de octubre de 2007

¿De qué sirven las agujas?

Silvia Teresa Flota Reyes, colgajo de cielo, óleo sobre tela, 2008


Rueda que rueda la rueda, rueda que rueda la rueda y atada a ella el cuerpo de un hombre mareado por el suplicio que el mismo se inflige, ayudado por la heroína de esta historia quien no es sino la droga que nos reduce a ser la gastada proyección de un sueño recurrente.
Los cuervos miran de lejos, desde un colgajo de cielo distorsionado, al hombre que pasa girando en el eje del deseo frente a los ojos de una culpable Fedra atada a un poste de alta tensión con una cadena de amores prohibidos.
Él no lo puede evitar, ella no lo quiere evitar, dejan que pase; hombre y mujer, cuerpo y deseo se marcan con la mirada y por una suerte divina surge de ellos la alteridad; bendita cualidad de ser aquellos que no son. Se liberan aprovechando que heroína duerme en una jeringa. Pero ¿Por cuánto tiempo?
Cuando esos locos dejen el vivir alterno, la locura perderá su enigmático cariz y será simplemente una vulgar locura. Así pues ¡A cabalgar la noche mientras se pueda! No importa hacia dónde, no importa hasta dónde. Ni siquiera importa que el corcel que monten sea el mismísimo diablo si se puede dibujar con las manos del arcano tatuejes sobre la piel que descifren
la pregunta ¿De qué sirven las agujas?

S.T.F.R. (Wastedcherry)



Silvia Teresa Flota Reyes, Equus, aguada sobre papel de algodón, 2008




"La luna"

Jorge Luis Borges
Cosmogonías

Hay tanta soledad en ese oro,
La luna de las noches no es la luna
Que vio el primer Adán. Los largos siglos
De la vigilia humana la han colmado
De antiguo llanto. Mírala
Es tu espejo
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