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lunes, 10 de noviembre de 2008

La tristeza que me dejó el rastro del conejo

Silvia Teresa Flota Reyes, flor de tojo, fotografía retocada digitalmente, 2008
Algunas relaciones terminan tensando el cable en el cuello de la esperanza; para unos, éstas no son tan importantes, para otros son todo.
******

El cazador de conejos

Sylvia Plath

Era un lugar obligado:
El viento me amordazaba con mi propio cabello,
Arrancándome la voz, y el mar,
Cegándome con sus luces, las vidas de los muertos
Se desenrollaban en él, expandiéndose como el aceite.

Degusté la malignidad del tojo, sus negras espinas,
La extremaunción de sus pétalos de cirio,
Poseían eficiencia, tremendamente hermosos,
Y eran extravagantes como la tortura.

Tan sólo hubo un sitio adonde ir.
fermentándose, perfumados,
Los senderos se estrecharon hasta la hondonada.
Y los cepos casi a sí mismos borraron -
ceros, cerrándose en la nada,

Dispuestos muy juntos, como contracciones de parto
La ausencia de chillidos
Hizo un hueco en aquel día caluroso, un vacío.
La luz vidriosa era un muro transparente,
La espesura se silenciaba.

Yo sentí una ocupación sosegada, un propósito.
Sentí unas manos asiendo un tarro de té, embotadas, bruscas,
rodeando la porcelana blanca.
¡Cómo lo esperaban, esas pequeñas muertes!
Lo esperaban como si fueran sus amorcitos. Lo excitaban

Y nosotros, también, tuvimos una relación:
Cables tensados entre los dos,
Estacas tan profundamente enraizadas
Como para poder arrancarlas, y una mente como un anillo
Deslizándose al punto de ahorcar algo veloz,
el estrangulamiento, del mismo modo, me mató.

(La traducción es mía)

THE RABBIT CATCHER

It was a place of force-
The wind gagging my mouth with my own blown hair,
Tearing off my voice, and the sea
Blinding me with its lights, the lives of the dead
Unreeling in it, spreading like oil.

I tasted the malignity of the gorse, Its black spikes,
The extreme unction of its yellow candle-flowers.
They had an efficiency, a great beauty,
And were extravagant, like torture.

There was only one place to get to.
Simmering, perfumed,
The paths narrowed into the hollow.
And the snares almost effaced themselves-
Zeros, shutting on nothing,

Set close, like birth pangs.
The absence of shrieks
Made a hole in the hot day, a vacancy.
The glassy light was a clear wall,
The thickets quiet.

I felt a still busyness, an intent.
I felt hands round a tea mug, dull, blunt,
Ringing the white china.
How they awaited him, those little deaths!
They waited like sweethearts. They excited him.

And we, too, had a relationship-
Tight wires between us,
Pegs too deep to uproot, and a mind like a ring
Sliding shut on some quick thing,
The constriction killing me also



Silvia Teresa Flota Reyes, Sylvia y Ted, collage, 2008
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