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miércoles, 6 de mayo de 2009

El eco del viejo y querido Vincent

He puesto en la cesta esta guinda madura que degusto siempre que la duda en cuanto a mi capacidad creativa me asalta; la palabra sincera que establece el vínculo entre lo posible o deseable y la acción que se concreta en la obra plástica que nos legó Van Gogh.

  • [...] el hombre abstraído tiene también su presencia de espíritu por momentos, como por compensación. Es a veces un personaje que tiene su razón de ser por tal o cual motivo que no se ve siempre en el primer momento, o que se olvida por abstracción a menudo involuntariamente. alguien que ha rodado largamente como sacudido por un mar tempestuoso, llega al fin a su destino; alguien que parecía inútil e incapaz de desempeñar ningún cargo, ninguna función, termina por encontrar una, y activo y capaz de acción se muestra muy diferente a lo que había parecido al principio.
  • Mauve me reprocha por haber dicho: "yo soy un artista", pero no me retracto, porque es evidente que esta palabra lleva implícita la significación de: "buscar siempre sin encontrar jamás la perfección". Es precisamente lo contrario de: "ya lo sé, ya lo he encontrado".
  • Por encima de todo, yo quiero llegar a un punto en que se diga de mi obra: este hombre siente profundamente y este hombre siente delicadamente. Apesar de mi reconocida torpeza [...] o quizás a causa de ella.
  • [...] veo en mi obra un eco de lo que me ha impresionado, veo que la naturaleza me ha contado algo, me ha hablado, y que yo lo he anotado en estenografía. Y en este mi estenograma puede haber palabras indescifrables -faltas o lagunas-, y sin embargo queda algo de lo que el bosque o la playa o la figura han dicho; y no es un lenguaje mate o convencional, que no ha nacido de la misma naturaleza, sino de una manera de construir o de un sistema sabio.
  • Precisamente porque busco y porque quisiera mantener una amistad verdadera, me es tan difícil resignarme a una amistad convencional. Cuando por ambas partes existe el deseo de vivir en amistad, si de vez en cuando no se está de acuerdo, uno no se resiente tan fácilmente, o, si se resiente, se repone pronto. Pero cuando se es convencional, es casi inevitable que se produzca la amargura, precisamente porque uno no puede sentirse libre, y mientras no se de curso a los verdaderos sentimientos , éstos bastan para dejar recíprocamente una impresión desagradable y duradera [...] Donde hay convencionalismo hay desconfianza y de la desconfianza nace toda clase de intrigas.
  • si algo en el fondo te dice: "tú no eres pintor" es entonces cuando hace falta pintar [...] y esta voz también se callará, pero solamente por este medio; aquél que sintiendo esto se va a casa de sus amigos y les cuenta sus penas, pierde un poco de su energía, un poco de lo que mejor lleva dentro. Sólo pueden ser tus amigos aquéllos que también luchen contra esto, aquéllos que por ejemplo de su propia actividad estimulen lo que hay de activo en ti.
  • [...] a mí me desesperaría que mis figuras fueran buenas, [...] no las quiero académicamente correctas, [...] si fotografiara a un hombre que cava, la verdad es que no cavaría. [...] encuentro las figuras de Miguel Ángel admirables, aunque las piernas sean decididamente demasiado largas, los muslos y las caderas demasiado anchos. [...] a mis ojos Millet y Lhermitte son por esto los verdaderos pintores. [...] mi gran anhelo es hacer tales inexactitudes, tales anomalías, tales modificaciones, tales cambios, tales cambios en la realidad para que salgan ¡Pues claro!...mentiras si se quiere , pero más verdaderas que la verdad.
  • "Los verdaderos pintores son aquellos que no hacen el color local" [...] [...] Yo conservo de la naturaleza un cierto orden de sucesión y una cierta precisión en la ubicación de los tonos; estudio la naturaleza para no hacer cosas insensatas, para mantenerme "razonable", pero me interesa menos que mi color sea precisamente idéntico, al pie de la letra, desde el momento que aparece bello sobre mi tela, tan bello como en la vida.
  • Creo cada vez que no hay que juzgar a Dios por este mundo, porque es un estudio suyo que le salió mal. [...] en los estudios fracasados, cuando se ama al artista -uno no encuentra que criticar- y se calla. Pero se tiene el derecho de exigir algo mejor.
  • Creo que la vida es muy corta y pasa muy rápidamente, entonces siendo pintor hay que pintar[...] Los días que traigo un estudio, me digo: si fuera así todos los días, esto podría marchar; pero los días que uno vuelve con las manos vacías y se come y se duerme y por lo tanto se gasta, no se está contento de sí y se siente uno un loco, un infame o un viejo pellejo.
  • [...] mis deseos personales están subordinados al interés de muchos [...] me parece que otro podría aprovechar el dinero que yo gasto solo. Sea Vignon, Gauguin o Bernard, o cualquier otro. [...] Dos personas que se entienden , y aun tres, no gastan mucho más que una. Tampoco en colores.
  • Si estoy solo, palabra, no puedo evitarlo; tengo entonces menos necesidad de compañía que de un trabajo desenfrenado. [...] Solamente entonces siento la vida, cuando llevo adelante con rudeza el trabajo. [...] aislado no cuento más que mi exaltación de ciertos momentos, y entonces me dejo arrastrar a extravagancias.
  • Los pintores -por no hablar sino de ellos- estando muertos y enterrados, hablan a la generación siguiente o a varias generaciones siguientes por sus obras.
  • La pintura, tal como hoy aparece, promete volverse más sutil -más música y menos escultura-, promete, en fin, el color. con tal que mantenga esta promesa...
  • Puedo muy bien en la vida y también en la pintura privarme de Dios, pero no puedo, sufriendo, privarme de algo más grande que yo, que es mi vida, la potencia de crear. Y si frustrado en esta potencia físicamente, se busca crear pensamientos en lugar de niños, por esto, sin embargo, se está bien dentro de la humanidad.
  • Si se estudia el arte japonés, entonces se ve a un hombre indiscutiblemente sabio, filósofo e inteligente que pasa su tiempo ¿en qué? ¿en estudiar la distancia de la tierra a la luna? no; ¿en estudiar la política de Bismarck? no; estudia una sola brizna de hierba. Pero esta brizna de hierba lo lleva a estudiar todas las plantas; luego las estaciones, los grandes aspectos del paisaje, en fin, los animales, después la figura humana. Pasa así su vida, y la vida es muy corta para hacerlo todo. Veamos ¿no es casi una verdadera religión lo que nos enseñan estos japoneses tan simples, y que viven la naturaleza como si ellos mismos fueran flores?
  • Yo quisiera solamente que se nos pudiera probar algo tranquilizante y que nos consolara, de manera que cesáramos de sentirnos culpables o desgraciados y que así pudiéramos marchar sin extraviarnos en la soledad o en la nada y sin tener a cada paso que temer o calcular nerviosamente el mal que sin querer podríamos ocasionar a los demás.
  • Tengo una cierta esperanza de que , con lo que en suma se dé de mi arte, llegará un día en el que produciré, aun cuando sea en el asilo ¿De qué me serviría una vida ficticia de artista en París, con la cual en suma no viviría engañado más que a medias y para la cual me falta consecuentemente el arrojo primitivo indispensable para lanzarme?
  • el alcohol y el tabaco tienen, en fin, esto de bueno o de malo -es un poco relativo esto- que son antiafrodisíacos [...] no siempre despreciables en el ejercicio de las bellas artes. [...] Lo posible pasional significa poco para mí; sin embargo queda, me atrevo a creer, la potencia de sentirse ligado a los otros seres humanos con los cuales hay que vivir.
  • La idea del deber de trabajar me vuelve a menudo y creo que todas mis facultades para el trabajo me volverán bastante pronto. Sólo ocurre que el trabajo me absorbe con frecuencia de tal modo que creo que me quedaré siempre abtraído e incapaz también de saber desenvolverme para el resto de mi vida
  • [...] no olvidemos que las pequeñas emociones son los grandes capitanes de nuestras vidas y que las obedecemos sin saberlo.
Vincent Van Gogh, Cartas a Théo, Fayad Jamis (prol.), Francisco de Oraa(trad.), Idea Books, Barcelona, (Colección Idea Universitaria), pp. 43, 44, 68, 73, 85, 94, 95, 109, 143, 155, 156, 209, 217, 223, 224, 226, 255, 257, 271, 273, 337, 339, 352.






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