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lunes, 23 de noviembre de 2009

María Negroni escribe sobre la obra de sombra de Alejandra Pizarnik

En esta sección mi selección para la cosecha cereza es un libro que se atreve a discurrir por “una zona apenas transitable”, como reconoce la propia Negroni, esa zona que es el exilio de sombra del bichito melancólico que se veía al espejo y veía a la niña y a la mujer y, entre ellas y el azogue, el deseo y la voz dibujados.



[…]Al principio me deje hipnotizar, Fui y vine por sus poemas-miniaturas como quien aprende a escuchar lo inmenso de las cosas que no sabe. Después me distancié. Después volví empezar por otro lado. Durante años, me dedique a buscar en los textos “malditos” de su producción (La condesa sangrienta, Los poseídos entre lilas y La bucanera de Pernambuco o Hilda la polígrafa) alguna clave para descifrarla […] Quería descubrir, se me ocurre, el cuadro debajo del cuadro, entender de qué modo lo obsceno se enseñorea en su obra, haciendo de toda fuga, paradójicamente, una imposibilidad.
Tuve, por ese entonces, la visión de una obra sitiada. Los poemas se me antojaron como esas aldeas medievales que expulsaban la podredumbre a sus extramuros […] Nunca la poesía me pareció más sórdida (y vulnerable) […]
En algún punto, sin embargo, mi lectura se modificó sutilmente. Pensé que los textos “malditos” se erguían, frente al resto de la obra, como un testigo lúcido (la expresión es de Aldo Pellegrini) pero no se le imponían. Más bien, eran la prueba contundente del famoso dictum pizarkiano de que “cada palabra dice lo que dice, y además más y otra cosa” […] El efecto era de extrañamiento radical y me pareció entender que el objetivo de la transgresión no era simplemente profanar, parodiar, agobiar la intertextualidad, sino, con todo eso, escenificar el proyecto siempre irrealizable de la significación: recordar que, como dijo Sarduy, el deseo de la poesía es siempre el deseo por antonomasia, un deseo de lo inexistente, en el vacío y ciego, para hacer surgir lo imposible: el festín del significado.


María Negroni, El testigo lúcido. La obra de sombra de Alejandra Pizarnik, Rosario, Argentina, Beatriz Viterbo Editora, 2003, pp. 11-12.

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