Datos personales

Mi foto
Aguascalientes, Aguascalientes, Mexico
roja como los sueños de los negros mirlos.

snapshot...smile please

Algunas veces, soy exactamente lo que odio, una perra rabiosa encegueciendo en el preciso minuto en el que tu belleza pura resplandece ...así que por eso no te conozco aún, no de la forma como el ojo conoce, pero puedo olerte...dulce amargo designio, y puedo beberte. Sabes a martini seco mezclado con la salada desproporción de la mano sangrante que sostiene la copa.

Sometimes, I'm just what I hate; a she mad dog getting blind in the exact minute when your mere beauty shines...so that's why I don't know you yet, not by the way the eye knows, but I can smell you...bitter sweet design, and I can drink you. You taste as a dry martini mixed with the salty disproportion of the bleeding hand that holds the cup.

Algunes vegades, sóc exactament alló que odio, una gossa rabiosa encegant al precís minut en què la teva bellesa pura resplendeix... així que per això no et conec fins i tot, no de la forma com l'ull coneix, però puc olorar-te... dolç amarg designi, i puc beure't. Saps a martini sec mesclat amb la salada desproporció de la mà sagnant que sosté la copa.

¿Notaron algo nuevo?

Pues sí, ahora se muestran sólo las tres últimas entradas en la página principal; esto es para parecer más mágica con el numerito (y para que no se les pasme el ordenador), pero recuerden que siempre hay la opción de ver entradas por etiquetas, así que no la desperdicien, también espero que alguien llegue a probar una de mis cerezas por mero azar al otear en busca de un tema distinto en el ciberespacio...je,je,je.

Reconstruyendo

Photobucket

Algo me salió mal con Picasa y perdí todas las fotografías del blog. Ahora estoy recuperándolas, así que cada semana aquí les iré enlistando aquellas entradas que ya tienen de nuevo sus imágenes:

30 de abril al 6 de mayo de 2012

Orgullo aguascalentense

Günter Grass; entre las letras y la plástica

El ojo en la literatura canaria

Carta de Auguste Rodin a Camille Claudel

LA CAMPAMOCHA

[…] Descubrir el camello no es más extraño que descubrir el espejo…

La mala fama del cencuate

El ahuizote; más temible que la cola de un huracán

Entradas populares

Visita mi otro blog

viernes, 26 de febrero de 2010

Carta de Henry Miller a Anaïs Nin


Terriblemente, terriblemente vivo, afligido, absolutamente consciente de que te necesito... He de verte, te veo brillante y maravillosa y al mismo tiempo le he escrito a June (1) y me siento desgarrado, pero tú lo entenderás, debes entenderlo. Anaïs, no te apartes de mí. me envuelves como una llama brillante. Anaïs, por Dios, si supieras lo que siento en este momento. Quiero conocerte mejor. Te quiero. Te quise cuando viniste a sentarte en mi cama -esa segunda tarde fue toda como una cálida neblina- y de nuevo oigo cómo pronuncias mi nombre, con ese extraño acento tuyo. Despiertas en mí tal mezcla de sentimientos que no sé cómo acercarme a ti. Ven a mí, aproxímate a mí, será de lo más hermoso, te lo prometo. No sabes cuánto me gusta tu franqueza, es casi humildad. Sería incapaz de oponerme a ella. Esta noche he pensado que debería estar casado con una mujer como tú. O es que el amor, al principio inspira siempre esos pensamientos?. No temo que quieras herirme. Veo que tú también posees fuerza, de distinto orden, más escurridiza. No, no te romperás. Dije muchas tonterías sobre tu fragilidad. Siempre he sentido un poco de vergüenza, pero la última vez menos. Acabará desapareciendo toda.
Tienes un sentido del humor delicioso; lo adoro. Quiero verte reír siempre. Te lo mereces. He pensado en sitios a donde deberíamos ir juntos, sitios oscuros, aquí y allí, en París, por el simple hecho de decir "aquí vine con Anaïs", "aquí comimos, bailamos o nos emborrachamos juntos". Ay!, verte borracha alguna vez, qué privilegio!, casi me da miedo de proponértelo; pero Anais, cuando pienso cómo te aprietas contra mí, cuán ansiosamente abres las piernas y qué húmeda estás, Dios, me vuelvo loco de pensar en cómo serías cuando todo se disuelve. Ayer pensé en ti, en cómo ciñes las piernas en torno a mí, de pie, en cómo se tambalea la habitación, en cómo caigo sobre ti en la oscuridad sin saber nada. Y me estremecí y gemí de placer. Pienso que si he de pasar todo el fin de semana sin verte, resultará intolerable. Si es preciso, iré a Versalles el domingo  -lo que sea, pero he de verte. No temas tratarme con frialdad. Me bastará con estar cerca de ti, con mirarte admirado. Te quiero, eso es todo.

(1)June Mansfiel Miller, segunda esposa de Henry Miller, excéntrica, de origen húngaro, bailarina de tango en un bar de homosexuales del Greenwich Village, bisexual, quien ya casada con Miller lleva a vivir  con ellos a una mujercita, Anastasia (como la bautizó Miller). Después de sufrir algunos desprecios por parte de June, Miller se va a París y allí conoce a Anaïs, más tarde June deja a Anastasia y le va a seguir los pasos a su esposo, al encontrarlo conoce a la Nin y deviene todo en un mènage à trois. 
La relación de Henry Miller con Anaïs Nin fue singular y duradera. Hasta el fin de sus vidas mantuvieron una verdadera correspondencia, incitada por la admiración mutua y la afinidad en tópicos medulares como la apreciación del arte y, sobre todo, el del erotismo desvelado, pleno y sin condiciones que, dadas las coincidencias de pareceres, entre ellos pudieron disfrutar,  esto mismo queda atestiguado en los Diarios que ella escribió. En otra de las cartas dirigidas a la Nin, Miller confiesa: [...]no puedo ser absolutamente leal, no está dentro de lo que soy capaz. Me gustan las mujeres, o la vida, demasiado… No sé cual de las dos cosas. Pero ríe, Anaïs. Me encantaría oírte reír. Eres la única mujer que tiene un sentido de la alegría, una sabia tolerancia [...]

0 cerezas importadas:

Publicar un comentario en la entrada

Deja que caigan más cerezas

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...