Silvia Tersa Flota Reyes, estudio preliminar para Das Limbus nicht existe (Non esiste piú)
Viaje perdido
Tengo ganas de marcharme al limbo para ser entre las nubes y llover gotitas saladas de niñita asesinada por el cuchillo del hoy no hay más para ti, pequeña; ni rojo, ni azul, ni violeta; ni rojo, ni verde, ni pardo, sólo esa negrura de féretro bajo el blanco nimbus de la almohada-aureola. Pero ya no soy una párvula flexible y no puedo pasar jugando entre el bien y el mal por debajo de la vara de mesura, tal vez porque ya no es perdonable no estar confirmada en algo —en ese hueco de fe como prozac—, e, igualmente, el perdón no lo recoge la felpa del babero; entre un avión y otro, el silabario naufragó y, con él, mi defensa contra el aquí tampoco perteneces. De cualquier forma, aun si fuera cándida, hay malas noticias
Hoy, desde el vaticano, el papa mandó clausurar el sitio de la espera, ya no existe esa morada de descanso, se ha cerrado la posada en el camino, y a disgusto pienso que — mientras se anillaba las manos; cepillaba, no sin esfuerzo al torcer el rabillo del ojo, la lana de la oveja perdida echada al hombro; ajustaba los Gucci para verme mejor, llamando a Rocco para que le encasquillara la mitra—, se sintió complacido de hacerme esta mala obra, después, en cualquier homilía dirá que ya no había ingenuos con que llenar el lugar.
Tengo ganas de marcharme al limbo para ser entre las nubes y llover gotitas saladas de niñita asesinada por el cuchillo del hoy no hay más para ti, pequeña; ni rojo, ni azul, ni violeta; ni rojo, ni verde, ni pardo, sólo esa negrura de féretro bajo el blanco nimbus de la almohada-aureola. Pero ya no soy una párvula flexible y no puedo pasar jugando entre el bien y el mal por debajo de la vara de mesura, tal vez porque ya no es perdonable no estar confirmada en algo —en ese hueco de fe como prozac—, e, igualmente, el perdón no lo recoge la felpa del babero; entre un avión y otro, el silabario naufragó y, con él, mi defensa contra el aquí tampoco perteneces. De cualquier forma, aun si fuera cándida, hay malas noticias
Hoy, desde el vaticano, el papa mandó clausurar el sitio de la espera, ya no existe esa morada de descanso, se ha cerrado la posada en el camino, y a disgusto pienso que — mientras se anillaba las manos; cepillaba, no sin esfuerzo al torcer el rabillo del ojo, la lana de la oveja perdida echada al hombro; ajustaba los Gucci para verme mejor, llamando a Rocco para que le encasquillara la mitra—, se sintió complacido de hacerme esta mala obra, después, en cualquier homilía dirá que ya no había ingenuos con que llenar el lugar.

Das Limbus nicht existe by Silvia Teresa Flota Reyes is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-Compartir bajo la misma licencia 3.0 Unported License.
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¡Estupendo, Silvia, estupendo! La imagen y el texto me han dejado con una lagrimita en el aire. Un abrazote.
ResponderSuprimirEres una artista formidable Silvia, te lo digo de corazón.
ResponderSuprimirWow qué emotividad.
ResponderSuprimirEl limbo si ha de ser una creación del hombre, no podrá tampoco retirarse del colectivo humano.
Saludos.
Vengo desde el otro lado del Atlántico, cerca de donde vive nuestra amiga Marisa. Al leer sobre este viaje perdido, me pregunto dónde irá mi niño pequeño. ¿Tendrá Rocco potestad también allá en el Cielo como aquí en la Tierra?
ResponderSuprimirMuy bueno este viaje por el limbo de los ingenuos.
Un placer descubrir tu espacio.
Saludos transoceánicos.