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Ciudad de México, Mexico
roja como los sueños de los negros mirlos.

Algo me salió mal con Picasa y perdí todas las fotografías del blog. Ahora estoy recuperándolas, así que ténganme paciencia.

Xoxo

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sábado, 10 de abril de 2010

Han Pasado tantos años que ya debe ser martes...


[...] Se sentía perdida, suspendida en un cansancio inhumano. Un poco más, muy poco, y estaría caminando como una autómata, como una loca. Ya ahora daba lo mismo el rumbo en el que iba; si hubiera una visión cualquiera, por cualquier lado, iría hacia allí. Lo que le alarmaba era sentirse en el extremo del interés; cuando saliera al otro lado ya no cambiaría más de dirección. La noche se le antojaba esa especie de desierto uniforme que entraría en ella, y la llenaba de pavor.¡Una casa, un techo, una cueva, un quincho...! ¡Un rancho abandonado, una tapera, un galpón...! Sabía que aun del fondo de la fatiga podía sacar ánimo para hacer habitable por una noche cualquier ambiente, hasta el más deplorable...Se veía barriéndolo, poniendo orden, haciendo la cama, lavando las cortinas... eran fantasías absurdas, pero la consolaban un poco, al tiempo que su desamparo seguía creciendo porque la meseta se extendía más y más, y el horizonte desplegaba una nueva franja en blanco, y otra...¿Tenía sentido seguir? 

César Aira, La costurera y el viento, Era, México, 2007, p.65

Por si la frontera te llama

 Silvia Teresa Flota Reyes, Frontera norte, temple sobre tabla, 2008

Fronteras inútiles
Alejandra Pizarnik

un lugar
no digo un espacio
hablo de
qué

hablo de lo que no es
hablo de lo que conozco

no el tiempo
sólo todos los instantes
no el amor
no
no

un lugar de ausencia
un hilo de miserable unión.

viernes, 9 de abril de 2010

Este mes es la búsqueda de otra tierra

Y yo te pregunté ¿Para qué quieres ir al desierto? y la imitación de su silencio fue tu respuesta. Después, seguí con la cantaleta  ¿Y para qué quieres silenciarte? Y te llenaste los ojos de arena para emular un sueño socarrón. Bueno, no es que sea tonta, pero a veces, como la Mabel que toda Alicia trae muy dentro, no entiendo la más mínima cosa de nada, por eso, perdona mi necedad, pienso lo que puedo, y lo que puedo es esto: No deberías ir al desierto, se está mejor aquí, en ese exilio descentrado que existe en el interior, mira, basta con tomar un poco de esto y morder un tanto de lo otro... y ahí tienes tu propio país de las maravillas, pero claro si vienes a él y luego te quejas a más no poder, mejor nunca más vengas por aquí .
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