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sábado, 31 de diciembre de 2011

Aira escribe como quien hace el amor sin “la misión” prescrita que lo valide


Para algunos, la escritura de César Aira es demoledora de estilos; yo así también lo pensaba, sin embargo con Embalse, que en mis lecturas entra como un helado postergado que me supo diferente a lo que esperaba —es decir, mejor de lo que había pensado (mejor, imposible), ¡pues claro, no soy monja! —, me hace considerar que su escritura no se toma el tiempo de demoler nada; ésta, más bien, se despliega sin necesidad de obedecer un cometido y por lo tanto es verdaderamente poética: genera para sí misma sin la perturbación de establecer parentesco o descendencia literaria, tal como la sensualidad carnal que sin la etiqueta de pecado no se debe a la procreación.
Embalse es de singular importancia porque explota la imprevisión airana —abandono mal señalado como detonador de innovaciones estilísticas— en el entendido de que es lo más natural, lo menos forzado para concatenar una trama sin discursos tailor-made, pero ese acto de precipitación al suceso lo lleva a cabo a través de personajes fijos en la mente colectiva construyendo así desde un punto esclarecido hacia otro inédito, pero no por ruptura o novedad, sino como variable posibilitada por la individualidad de quien tiene la pluma en la mano.
En verdad, la narrativa de César Aira se desprende de él como la manecita del pequeño Franco se suelta de la tutela del padre loooco: a capricho, no obstante, el autor no siente la aprensión  matemática de Martín, pues como creador se lía de manera distinta con el cálculo, se divierte por encima del análisis y se ve reaccionario, más que renovador, al recoger la experiencia del collage de las vanguardias dada y surrealista que muchos —en la novelística de mi país se da este caso—, creen rebasadas. A mi me da gusto leerlo y que confirme que Kurt Schwitters tiene pulso y que la novela es también una máquina russeliana si se quiere que lo sea, dando cabida a constantes  digresiones como la que da lugar al paseo por el embalse de un César Aira escritor, pero que de paso subraya el enrarecimiento de un supuesto locus amoenus; tras de ello, es más que verosímil  la transformación que de a poco va sufriendo este lugar artificial de recreo hasta convertirse en una geografía natural e inestable que tiene sus días contados.

Nota que tal vez no venga al caso:
Perdonarán tanto como usado, pero recurrí al símil para evitar la metáfora. También, debo explicar que no ha sido por mi cursilería que he recurrido en el primero de ellos al concepto de hacer el amor y no al de tener sexo: hacer el amor lo tomo como un acto meramente sensual, tal como escribir o pintar; tener sexo, más como deporte, con todas sus metas y récord.    

jueves, 29 de diciembre de 2011

La palabra como ese medio

"Todo exorcismo es una palabra. En cuanto descubrimos el nombre de nuestro mal, en cuanto empezamos a expresarlo, el mal se disipa"
Alfonso Reyes

"Al fantasma se le mata con su nombre"
Juan Ramón Jiménez

Ambas citas fueron extraídas del epistolario Grito de auxilio, correspondencia entre Alfonso Reyes y Juana de Ibarbourou,  Serge I. Zaïtzeff (comp.), El Colegio Nacional, 2001, pp.31-32





martes, 6 de diciembre de 2011

Descubriendo humanos en la galaxia FIL Guadalajara



Mucho puede relatarse de nuestra experiencia, pero lo más relevante fue rozar la humanidad de las celebridades. Aquí tengo cuatro botones, que para muestra son más que suficientes.

Ellroy presenta desternillantemente un libro para toda la familia… de Charles Manson
Quien esta noche compre 1,000 copias de este libro será capaz de tener sexo ilimitado con quien le plazca por el resto de su vida; quien compre 2,000 será capaz de tener sexo ilimitado con cualquier persona que desee y aun así irá al cielo gracias a una dispensa especial firmada por mí, el reverendo Ellroy; quien compre 3,000 será capaz de tener el sexo que quiera en el mismísimo cielo y, por primera vez en la historia, México gobernará el mundo.

Esa fue la oferta que James Ellroy brindó al público reunido, en la sala de conferencias 3 de la FIL Guadalajara, aprovechando que su agente de Mondadori España le cedió la palabra para promocionar su más reciente libro: A la caza de la mujer, The Hilliker Curse (la maldición Hilliker) en inglés. Al ser cuestionado del porqué del título en la edición en nuestra lengua, respondió que esto residía simplemente en que no fue consultado, si así hubiese sido se llamaría Soy el perro, malo y feo.

En el libro ofrecido por esta figura central del género del hard boiled, el asunto central de Mis rincones oscuros —el asesinato de su madre— es retomado para dar inicio a un recuento de sus relaciones con las mujeres. Sin duda, la maldición que a la edad de 10 años le profiere a su madre (ojalá que mueras) marca la manera como se acerca al mundo femenino: arrastrando un fardo de remordimiento e incomprensión que hace difícil y deseable el contacto con la otra.

La verdad, yo me imaginaba muy distinto al autor, siempre lo creí de la estirpe de J.D. Salinger, así que esperaba ver a una criatura endiablada llevada a rastras hasta un auditorio por un porfiado editor, pero ¡qué va!, el tío es de lo más simpático.
Herta Müller: el dolor a flor de piel

Menuda, temerosa, frágil, esa es la mujer que descubrí en la FIL. Viste de negro no porque sea ruda, sino porque el color le confiere un poco de seguridad, la ensombrece y ella no quiere aparecer frente a la luz pública, los flashes la molestan, no logra comprender que la reconozcamos y vayamos detrás de ella, que deseemos la foto; yo quería una, en mi casa, a falta de caras familiares, he decidido colgar retratos de escritores y pintores, quiero imaginar que son mi familia, pero ni modo, Herta no se presta para mis ficciones, pero edita las suyas y me da la oportunidad de leerlas, así que del estand de Anagrama obtengo a mitad de precio su último libro Todo lo que tengo lo llevo conmigo, editado por Siruela.
Sergio Pitol: codeándonos con Él
Abstraídas entre tantas tentaciones editoriales, no nos habíamos dado cuenta de quien estaba a nuestro lado, hasta que alcé el rosto y vi a Sergio Pitol, entonces, ya sabrán, el codazo y el cuchicheo: Mine, Mine…Pitol, Pitol. A tu lado. Voltea. —Con un ah profundísimo y a coro queda expresada nuestra emoción—
Sácale una foto
Va, espera,
(Llega la comitiva que lo envuelve)
Uy, la foto, el sabe que la queremos y, tan generoso como cuando escribe, posa para la cámara de Mine. ¡Qué felicidad! Tengo una foto familiar.

Vargas Llosa: sudando tinta ante Las Travesuras de una niña mala
Fue en la tarde que se abrió la sesión de firmas de autores. Al llegar, la fila era larga, yo no llevaba libro, no pretendía conseguir su autógrafo, pero Mine sí, así que ella se puso a esperar en la larga cola serpenteante, yo fui a ver a los ilustradores. Cuando regresé, todavía faltaban unas cuantas curvas para que Mine consiguiera la rúbrica, pero por fin llegó; la novela de 2006 del peruano le fue entregada y en ella quedó estampado un garabato, los encargados del orden de la sesión le comunican al premio Nobel que con el libro de mi amiga termina su ardua labor, pero él dice: No, pero cómo, si faltan tantos y que lindo, son tantos jóvenes ( Y Mine… fascinada), así que continua autografiando ejemplares hasta no sé cuándo.





miércoles, 30 de noviembre de 2011

El miedo es inmaterial pero lo concretamos en el pensamiento


Los relatos de Amparo Dávila nacen de lo real y se desarrollan en la mente, por eso son referidos con palabras simples y explicados conforme a la lógica del extrañamiento. Aunque dentro de nuestra selección, constituida con los volúmenes de Árboles petrificados y Música concreta, no todos los cuentos son efectivos, es más, hay uno en particular que yo no hubiera publicado por nada del mundo —“Garden Party” me parece terrible en todo sentido, lleno de clichés y alargado innecesariamente—, el regusto que prevalece tras esta aventura literaria es bastante grato. Desde “El patio cuadrado” se abre ya la grieta hacia nuestros abismos en donde la vigilia sucumbe y se vuelve una pordiosera que mendiga migajas de identidad.
Entre las páginas recorridas yo encuentro tres cuentos que hacen que le deba expresar abiertamente mi admiración a la zacatecana: “El último verano”, en el que la protagonista termina calcinando a su propio terror;  Arthur Smith, genial muestra de cómo la normalidad in Vitro puede un día corromperse; y “Música concreta” que lleva al límite los efectos de los sentimientos de aversión.
También, disfrute de la vuelta de tuerca que me propino con el relato “Estocolmo 3”, pues desde el principio me hizo sentir que yo sabía más que ella haciéndome mascullar: hay Amparito, Amparito, pero si está más claro que el agua de qué se trata el asunto, pero con el excipit: Después supe, también, muchas otras cosas, me dejó noqueada, en verdad yo nunca sabré tanto como pensaba.
Debo perdonarle el relato malo y aquellos que no logran tener suficiente punch, puesto que ningún escritor es lo bastante bueno como para escribir en tono mayor todo el tiempo, sin embargo, existe aquella estirpe que de todo lo que escribe, sabe publicar lo mejor haciendo gala una filosa autocrítica, como es el caso de Inés Arredondo, de la cual estoy leyendo la compilación de sus cuentos completos gracias a que Mine me prestó esta joya, y tal vez por eso fue que en cierto momento no pude evitar desesperarme con los relatos fallidos de la Dávila, pero ese recelo, afortunadamente, fue pasajero, lo que me permitió sentir en mi propia piel sus narraciones más logradas.
El que uno termine apreciando la narrativa de la Dávila se debe a que sin tanta pretensión la autora nos muestra que el miedo no nace de un agente externo, sino que vive agazapado en los resquicios de nuestra mente; así también que las situaciones que provoca son tan variadas como comunes y que el equilibrio mental es sólo un voto de castidad hecho por nuestra razón, pero la razón no es casta en sí misma; a veces es una verdadera puta.

jueves, 24 de noviembre de 2011

La FIL ilustrada

Como ya les notifiqué en el Sembradío de letras, Mine y yo vamos a la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Habrá mucho por ver; este año, por ejemplo, se presentará el Segundo Catálogo Iberoamericano de Ilustración, conformado por los trabajos de los ilustradores de publicaciones infantiles y juveniles que fueron seleccionados según las bases sentadas por las instancias convocantes, Fundación SM, El Ilustradero y la FIL.
El jurado publicó en septiembre pasado su fallo a favor de Cecilia Rébora Gómez, originaria de la Perla tapatía, quien en verdad envió un trabajo excelente que muestra un dominio técnico y una conceptualización envidiable. Me entero que tiene un blog así que den clic en la imagen de abajo para que se enlacen con su mundo ¿vale?

Además, la acompañan en esta aventura otros loables artistas que enlisto a continuación:
  • (MÉXICO)
  • Gerardo Suzán Prone (MÉXICO)
  • Nora Adriana Millán Jaramillo(MÉXICO)
  • Enrique Torralba (MÉXICO)
  • Beatriz Martín Terceño (España)
  • Juan Carlos Palomino Macías (MÉXICO)
  • Andrés Espino Setzer (MÉXICO)
  • Miguel Zamora Abundio (MÉXICO)
  • Isidro Antonio Reyes Esquivel (MÉXICO)
  • Ixchel Estrada (MÉXICO)
  • Oliver David Flores Contreras (MÉXICO)
  • Laura Esthela González Gallegos (MÉXICO)
  • Ana Teresa Martínez Alanís (MÉXICO)
  • Israel Emilio Ramírez Sánchez (MÉXICO)
  • Evelyn Alarcón Siles (MÉXICO)
  • Diego Freyre Ascencio (MÉXICO)
  • Estelí Meza Urbieta (MÉXICO)
  • Román Eguía Román (MÉXICO)
  • Jacqueline Velázquez González (MÉXICO)
  • Tania Edith Juárez Ceciliano (MÉXICO)
  • Mónica Alejandra Cahue Morales (MÉXICO)
  • Weberson Santiago (BRASIL)
  • Leslie Paulina Leppe Gnecco (CHILE),
  • Sergio Esteban Cháves Martínez (COLOMBIA)
  • Andrea Catalina Carvajal Acosta (COLOMBIA)
  • Verónica Andrea Cháves Morales (COLOMBIA)
  • Césaly Cortés Oquendo (COSTA RICA)
  • Luís Mendoça (PORTUGAL)
  • Walter Torres Laracuente (PUERTO RICO)
Échenle un vistazo al catálogo, todos tiene mucha calidad:

martes, 8 de noviembre de 2011

Presencias: Perpetuo meminisse clarorum virorum

Ramón Gaya, Retrato de Tomás Segovia, Óleo/lienzo, 72,5 x 93cm, 1949

El 8 de julio de este año acaeció la muerte de Adolfo Sánchez Vázquez; ayer falleció Tomás Segovia, con ambos decesos, también se hace inminente la extinción de la presencia física de aquellos intelectuales de la Segunda República Española que vivieron su exilio en México como parte de un grupo de 25 000 refugiados que entre 1939 y 1942 tomaron como segunda casa esta tierra que se describe con oxímoros, y, pese a su complejidad, la quisieron y la amaron profundamente, pero, sobre todo la cultivaron; el legado de esta prosapia es mucho y muy merecedor de nuestra infinita gratitud, espero que este agradecimiento sea indeleble para que las próximas generaciones, aun sin tener esa presencia física que se ha hecho por influencia mediática tan necesaria, sigan atesorando sus dones por el filtro mediúmnico de los libros.
Podría decir mucho de estas personalidades, pero es redundar en lo que hoy se dice y de mejor manera.  Prefiero recordarlos, aprovechando la venia de Segovia 1, con su obra poética y sumar a ellos la de Ramón Xirau, a quien tenemos el placer de contarlo entre nosotros, porque hoy más que de muerte les hablo de vida, la vida que estas mentes preclaras generaron en este mi país.

Adolfo Sánchez Vázquez



Adolfo_Sánchez_Vázquez-Poesía
Dos valencianos: el pintor Ramón Gaya y Tomás Segovia




Ramón Xirau



1Tomás Segovia dixit: Amigos: Si leerme sin pagar es piratería, vivan los piratas.
visiten su bloghttp://tomassegovia2.blogspot.com/

lunes, 7 de noviembre de 2011

Altares y pedacitos de tierras consagradas


Hace una semana, Tesa Medina me envió unas imágenes que capturó con su lente de un altar de muertos que encontró en un local de España, me dijo: aquí te mando un pedacito de México en Barcelona; ahora yo he intervenido una de sus fotos y se la dedico diciéndole: aquí te mando un pedacito de España en México.

martes, 1 de noviembre de 2011

Tlallampa: Camino de los muertos

(Concepción fúnebre náhuatl)

El nahualismo tlallampa significa bajo tierra e, igualmente, refiere la dirección que deben tomar los muertos para recorrer el largo trayecto que los llevará a Centlalimictlan, el inframundo profundo, el abismo en donde se hallarán completamente despojados de toda remanencia de la vida terrenal y se completará el pulimiento de su tonalli, alma, para convertirse en semilla, por lo que también a este sitio se le llama Ximoayan, lugar en donde se pule la simiente del descarnado. Pero para que el ánima logre separarse de la carnalidad y la osamenta que lo envuelve, el difunto deberá someterse a los designios de Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl, Señor y Señora de la región de los muertos, quienes se encargarán de que se realice la omioquixtia, es decir, el deshueso durante el cruce de los nueve vados del Mictlan (inframundo), estos son:
  • Itzcuintlan (lugar de perros) o Apanohuayan (lugar donde pasa el río), primer cruce por el mundo soterrado; ahí el difunto tendrá que efectuar su primer ordalía atravesando un caudaloso río en el lomo de un perro pelón, el llamado xoloitzcuintli, el cual es enterrado con su amo con este fin.
  • Tepectli Monamictlan (lugar donde los cerros chocan entre sí), estadio donde los huesos del transeúnte son fracturados al tratar de franquear dos montes que se atraen y se repelen.
  • Itztepetl (Cerro de navajas), andurrial en el que se desprenden pedernales que producen cortaduras profundas a los viajeros.
  • Itzeecayan (lugar donde sopla el viento helado o de navajas), paraje de donde surgen los vientos del norte que marchitan la piel del errante, está dividido en dos zonas, la más inclemente se llama Cehuecayan, lugar donde hiela porque nunca deja de caer nieve.
  • Paniecatacayan (lugar donde todo ondea como banderas), aquí no existe la gravedad y, además, ocurre la consunción de los cuerpos, por lo que estos se desplazan a merced de las corrientes.
  • Temiminaloyan (lugar donde se lanzan las saetas), territorio por el cual anda un dios que recoge las flechas erradas de los guerreros y la usa en contra de los muertos para desangrarlos.
  • Teocoylehualoyan (lugar donde la bestia devora corazones), morada de Tezcatlipoca; vuelto jaguar, se alimenta de los corazones de los fallecidos para desvincularlos del mundo afectivo que mantienen con sus deudos.
  • Yzmictlan Apochcaloca (lugar en el que se enceguece en medio de la niebla), en tal sitio se encuentra el Apahuiayo, laguna de aguas negras en la que habita Xochitonal (flor del alma), la lagartija que despoja la materia de los seres.
  • Chicunamictlan (Recinto del descanso eterno), punto final del trayecto del viajero, quien es recibido finalmente por los señores del Mictlan, personajes descarnados y con la mandíbula bien abierta para poder tragar la materia del universo.

    9 inframundos
    Después uno ya no es ni fallecido, pero es simiente en el suelo de Ximoayan.

domingo, 30 de octubre de 2011

El axólotl o la tercera transfiguración del dios que no quiso morir

Silvia Teresa Flota Reyes, Axolotl, la tercera transfiguración de Xolotl, aguada.

Se dice que el sol no se movía cuando resurgió el mundo por quinta vez, por lo que los dioses decidieron reunirse en Teotihuacán en donde se dispuso una hoguera en la que debían caer uno a uno los concurrentes impelidos por el aliento de Ehécatl, el viento. Sin embargo Xólotl, el gemelo oscuro de Quetzalcóatl rehusó a sacrificarse y lloró y lloró: ¡Oh, yo no debo morir!, hasta que de tanto lagrimeo se le empequeñecieron los ojos, aun así se las arregló para huir en el momento preciso que debería inmolarse. Se escondió adoptando diversas formas: primero en los maizales convirtiéndose en un pie de maíz de dos cañas al que los agricultores conocieron como milacaxólotl; cundo fue visto por sus fustigadores entre las mazorcas, huyó otra vez y se guareció entre los magueyes convirtiéndose en uno de estos, pero de dos cuerpos, el llamado mexólotl; cuando de nuevo fue descubierto, corrió hasta encontrar agua en que sumergirse, ahí se convirtió en una especie de pez, cuyo nombre fue axolotl, luego lo encontraron y lo acosaron, pero como sus patas eran cortas y respiraba a través de branquias no pudo moverse fuera del agua, así llegó su fin (1).
 Silvia Teresa Flota Reyes, ilustración de las dos primeras transfiguraciones de Xólotl
Xólotl, por ser hermano gemelo de Quetzalcóatl, algo considerado antinatural entre las culturas prehispánicas, es el dios de la deformidad y la transformación; a su mítica aventura acuática se le atribuye la existencia de ese extraño ser que hoy conocemos como ajolote. Nominado científicamente como Ambystoma mexicanum, es una criatura que desconcertó a los naturalistas debido a que alcanza la madurez sexual siendo larva y, aún más, puede completar su ciclo vital en ese estado. A los conquistadores españoles les fue descrito por los informantes indígenas en los siguientes términos: Se le parece a la lagartija, tienen pies y manos como ellas, cola anchurosa, grande boca, pelambre en el cogote, brillante, con carne mucha, deshuesado, es benévolo, grato, merecedor de la gente (2).
Tan merecedor de la gente era que se le atribuía dones curativos; se creía que los infantes se curaban de pali, anemia, untando sus cuerpecitos con la sangre del curioso bicho, igualmente, se pensaba que la hidropesía se curaba dándole al afectado de este mal un caldo de ajolote al que previamente se le había desollado y despojado de sus vísceras y extremidades. Manuel Orozco y Berra agrega que algunos autores creen que esta criatura es provechosa para los [h]éticos [quienes padecen enfermedades consuntivas, como los tísicos] y la recomiendan en las obstrucciones inflamatorias del hígado; en nuestras boticas se prepara un jarabe con la parte gelatinosa del animal y yerbas pectorales, usado en las enfermedades del pecho, como pectoral mucilaginoso (3) y, además, nos dice que es un alimento inocente, propio para los niños, aunque algunos otros sostienen que es afrodisíaco.
Pero aunque su sangre no la unjamos en la piel tersa, no tomemos un caldo de su carne, ni lo preparemos con chile, hay algo en esos ojos de tanta humanidad, tal como lo advirtió Cortázar, que es imposible dejar de pensar en Xólotl, el dios que sintió el terror del hombre.
 ___________________________
(1) Cfr. Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de la Nueva España, edición de Wigberto Jiménez Moreno, Vol.5., México, Editorial Pedro Robredo, 1938 // Fray Diego Durán, Historia de las Indias de Nueva España e islas de tierra firme, Tomo II, México, Imprenta de Ignacio Escalante, 1880, pp.60-63.
(2) Según Códice Florentino Lib. 11, fol. 68, p.68r
(3) Manuel Orozco y Berra,  Memoria para la carta hidrográfica del Valle de México, Por acuerdo de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, México, imprenta de  A Boix a cargo de Miguel Zornoza, 1864, p.151.

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Axolotl, la tercera transfiguración de Xolotl by Silvia Teresa Flota Reyes is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
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ilustración de las dos primeras transfiguraciones de Xólotl by Silvia Teresa Flota Reyes is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
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domingo, 23 de octubre de 2011

Once upon a time

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La niña de los pies grandes by Sivia Teresa Flota Reyes como ilustración de un cuento de Tesa Medina is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
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Creo que habemos personas que desde pequeñas nuestra vida tiene trazado un rumbo; en mi caso el camino a seguir fue el de las artes plásticas y las letras. En mi infancia, estuve rodeada de cuentos, libretas, lápices, pinturas. Lo de dibujar me bullía en la sangre, recuerdo que mi primer modelo fue mi muñeca, la retraté miles de veces y después tales dibujos me inspiraban historias que escribía en papelitos sueltos y guardaba en una caja de galletas danesas. Era un juego lo que hacía y supongo que para muchos seguirá siendo un juego lo que hago, pero, afortunadamente, hay otros que toman los juegos tan en serio como yo, es entonces que surgen proyectos conjuntos, este año tengo varios, uno de ellos lo llevo a cabo con Tesa Medina, una amiga talentosa que vive al otro lado del mar; estoy realizando unas ilustraciones para un cuento suyo: El loquero, el gato chiflado y la niña de los pies grandes, el cual fue escrito para niños eternos. Pronto tendré todas las láminas, pero me adelanto un poco para darles a conocer el rostro y el alma de la niña de los pies grandes que ha llegado a poblar mi reino gracias a Tesa.

Además, directamente de mi mundo infantil, les presento a mi alter ego: WastedCherry:

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WastedCherry y el rey cuervo by Silvia Teresa Flota Reyes is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
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viernes, 21 de octubre de 2011

La palabra exacta de Herta Müller


De un mundo rural dejado de la mano de Dios — de esos como existen tantos y que sólo los ciegos de espíritu desconocen—, Herta Müller nos ofrece quince relatos contados con la imaginación infantil instalada en la evocación y pergeñada en el entendimiento poético que, lejos de mitificar el mundo, entresacan de un pobre entorno el trazo que delinea con acidez y sin indulgencia el alma humana; la escritora sabe que los niños, indiferentes a los pactos sociales, traspasan con su mirada inquisitiva las fachadas comunales y, sin ponerse a pensar qué tan cruel suene su vocecilla, cantan rondas, en un andante sostenuto, las debilidades que silenciamos. Así, posesionándose de tal discurso rastrea la historia de un pueblo rumano entre actos aparentemente nimios o, bien, habituales que se relacionan con olores y objetos pequeños, pues como nos advierte en su discurso de aceptación del Nobel, estos terminan atando las cosas más dispares en la vida.
Este libro, aun cuando nos llega mediado por la traducción, trasluce una bien lograda estructura formal con la que se revela la justa intención de la autora: exponer hechos, situaciones y conflictos sin juzgarlos para que a nuestra conciencia entren en bruto. Su palabra exacta resulta la traslación de una serie de imágenes eidéticas que no conocen cesura, pues, por ser mera esencia, son sin necesidad de adornos.
El tema del que versa En tierras bajas no es nada ligero, pero la manera en que la autora nos hace penetrar a ese territorio familiar vedado de esperanzas es tan cautivadora que aunque el olor a levadura, manzana y plantas silvestres se combine con el del moho y acres fluidos humanos, curiosa como soy, no me puedo resistir a volver sobre los signos que se derraman en un ciclo de muertes y renacimientos que claman a gritos la restauración del orden.
Siendo la ópera prima de la Müller, es de destacar esta claridad que tiene para elegir los recursos pertinentes y, asimismo, la determinación con la que defiende la legitimidad de su logos tanto ante el sistema literario de su país como ante un público global que busca la lectura “amable”; un libro así, trae consigo una doble censura: una política, otra comercial.
Ganar el Nobel no es garantía de excelencia, pero, en numerosos casos, abre la oportunidad a que se dé a conocer el trabajo de quienes de otra manera el mercado no favorecería. Gracias a la academia sueca hoy tengo la grata sorpresa de encontrar a una escritora plenamente entregada a su oficio con una conciencia clara de las posibilidades de la literaturidad y guiada por una necesidad de manifestar una visión del mundo.

domingo, 16 de octubre de 2011

FAO: El hambre sigue siendo la mayor tragedia y el mayor escándalo del mundo

Tú que entre el nacimiento del hombre y su agonía
pides en la oración el pan de cada día
[…]
Madre antigua y atroz de la incestuosa guerra,
borrado sea tu nombre de la faz de la tierra.

Jorge Luis Borges, El Hambre
En 2011, uniéndose a la conmemoración del Día mundial de la alimentación, el Blog Action Day, como todos los años, nos hace reflexionar sobre un tema que requiere apremiantemente de una acción global para erradicar un flagelo: ¿Cómo podemos solidarizarnos para luchar contra la hambruna y la desnutrición, así como contra la inequidad y la pobreza que se presentan como trasfondo del problema? Yo he querido disertar, en primera instancia, alrededor de tres nociones que son básicas para poder señalar contextualmente los factores causantes de que en el siglo XX más de 70 millones de individuos hayan muerto por no tener una alimentación suficiente1 y que aún en este nuevo siglo otros 925 millones asentados en las zonas más pobres y/o asoladas por la violencia sufran hambre2 cuando hoy más que nunca se producen comestibles3.

Hambruna, hambruna artificial y hambre crónica

Comencemos por dilucidar los factores que son tomados en cuenta para declarar que una población o sector de ella se encuentra fustigada por la hambruna. El proyecto “Hambre” de las Naciones Unidas estipula que ésta, como tal, se da cuando un país o una zona geográfica no posee o no produce los alimentos suficientes para proveer de ellos a su población debido a factores naturales, es decir por catástrofes climáticas que merman las cosechas y afectan la actividad ganadera o, bien, por un crecimiento demográfico que excede al abastecimiento de víveres; en esta situación, por lo menos 20% de las familias que habita el área afectada carece totalmente de comida y más del 30% padece de desnutrición aguda, produciendo una tasa de defunción de dos muertes al día por cada 100,000 personas.
Pero también existen otros dos tipos de carencia alimentaria: La hambruna artificial y el hambre crónica; la ONU considera que la primera de ellas consiste en una problemática derivada de la insuficiencia de alimentos debido a factores deliberadamente provocados en una región ambientalmente óptima para dar sustento a su población, esto suele darse en naciones bajo el yugo de un régimen autoritario que no duda en quebrantar el contrato social o que están inmersas en un conflicto bélico que socava los derechos humanos, en este caso es muy rememorada la que sufrieron los ucranianos bajo el cruel mandato de Josef Stalin; conocida como Holodomor (Голодомор, matar de hambre), se calcula que propicio la muerte de 7 millones. Asimismo la hambruna que hoy afecta a Somalia es considerada como de este tipo, la misma Kenya Wolfgang Fengler, economista en jefe del Banco Mundial, hace un par de meses declaró ante la agencia de información Reuters que esta es más el resultado del exagerado precio de los alimentos y del conflicto civil que vive ese país del castigado cuerno de África que de la sequía. Cerca de 100,000 somalíes, mayoritariamente campesinos, han emprendido el éxodo debido a la violencia desatada por las milicias que controlan el territorio meridional del país. Por lo que respecta al término de hambre crónica o endémica, este es usado para referir una situación ordinaria de subconsumo alimentario o desnutrición (hambruna encubierta) que afecta a un grupo social desfavorecido. En la actualidad, perecen cada año entre 10 y 20 millones de congéneres, especialmente lactantes y menores de cinco años, por éste fenómeno y las enfermedades asociadas a él.

Más allá del suelo árido, la inanición por el despojo de un derecho esencial

Desde la década del cincuenta del pasado siglo se verificó un incremento en la producción mundial de alimentos, el cual se tornó sustantivo para finales del siguiente decenio gracias al desarrollo científico aplicado a sus procesos conocido como “Revolución Verde”4. Aunque el uso de sistemas agrícolas de alto rendimiento y de Irrigación y provisión controlada de agua, así como la experticia adquirida en la producción pecuaria sólo son explotados adecuadamente en los países desarrollados, ya que las demás naciones, por cuestión de su economía, invierten poco o nada en el perfeccionamiento de sus tecnologías, la obtención de alimentos es en sí suficiente como para alimentar al mundo entero, por eso resulta increíble que no hagamos un esfuerzo por mantener equilibrada la balanza de su distribución; Lo mío es lo mío, dice la ciega avaricia, aunque no tenga manos suficientes para acopiar la demasía. El 11 de mayo pasado, otra vez la FAO nos mostró cifras alarmantes: 1,300 millones de toneladas de alimentos se pierden en la fase de producción, recolección, post-cosecha o procesado o son desperdiciados tanto por los minoristas como por los consumidores, quienes echan al botadero alimentos que  todavía se pueden aprovechar, y cito textualmente estos otro datos:

· En los países en desarrollo, el 40 por ciento de las pérdidas ocurre en las fases de post-cosecha y procesado, mientras que en los países industrializados más del 40 por ciento de las pérdidas se da a nivel de las ventas al por menor y del consumidor.

· Cada año, los consumidores en los países ricos desperdician la misma cantidad de alimentos (222 millones de toneladas) que la totalidad de la producción alimentaria neta de África subsahariana (230 millones de toneladas).5

De todo este problema debemos también resaltar que los países con una industria alimentaria deficiente, como es el caso de Sierra Leona, invierten un porcentaje alto del dinero obtenido por sus exportaciones en importación de alimentos y, para solventar otras necesidades, recurren a préstamos que los convierten en esclavos de una deuda externa que provoca, en un círculo vicioso, el encarecimiento de los productos de consumo básico que ofrecen a su pueblo6. La disminución de hambrientos a nivel global sólo podrá propiciarse por un verdadero crecimiento económico; este se vería reflejado en la vianda justa, sin privaciones ni derroches, que se sirviera no sólo en tu mesa y en la mía sino en la de todos, pero no es tarea de economistas el dar con el cálculo adecuado para que esto sea posible; le concierne a los políticos ponerse a sumar voluntades, pues la geografía del hambre registra también una geopolítica que desvela la falta o fracaso de un contrato político que debe enmendarse, siguiendo las tesis de David Keen, Mark Duffield y Alex de Waal7, por la acción de aquellos que todavía tenemos un poder o injerencia en al ámbito social. En mi país, por dar el ejemplo más cercano, las zonas con mayor incidencia de casos que muestran una deficiencia alimentaria alarmante son aquellas en las que la población indígena es mayoritaria y prevalece una situación de extrema pobreza, lo cual revela a la vez un caso de segregación racial; de los grupos étnicos nativos del territorio mexicano, 93 por ciento de un total de 12 millones vive en ese estado de pauperización que, según como lo describe puntualmente Joseph Wresinski8, afecta varios dominios de la existencia del individuo por haberse prolongado y hecho persistente, comprometiendo rotundamente la oportunidad de reconquistar sus derechos y de reasumir sus responsabilidades por sí mismo en un futuro previsible.

En México, la geografía del hambre marca diversas zonas: en la Noroccidente existe una franja de la Sierra Madre Occidental en donde moran mayos, yaquis y tarahumaras y otra más rumbo al Sur, entre Durango, Zacatecas, Nayarit y Jalisco, ocupada por grupos tepehuanos, coras y huicholes; en la Centro Oriente, se extiende otra área que cruza Tlaxcala, Puebla y Veracruz que recorre el territorio otomí, nahua y parte del totonaco; en la centro occidente la misma situación prevalece en el altiplano montañoso, la tierra de mazahuas, matlatzincas y ocuiltecos; en la zona de la Huasteca potosina y veracruzana, la población afectada pertenece a las etnias pame, huasteca, otomí, tepehua, nahua y totonaca; en la costa del Pacífico, a lo largo de Michoacán Guerrero y Oaxaca, tlapanecos, chontales, mixtecos, triques, amuzgos, zapotecos, chinantecos, huaves, mazatecos y mixes viven una situación terrible y el estado de Chiapas presenta la situación más extrema entre sus pobladores de las razas zoque, tzeltal, tzotzil, choles, mame y lacandona; y en la Península de Yucatán, Campeche empeoró su situación, al no contar con ningún municipio bajo en riesgo nutricional. Todos los pueblos mencionados, subsisten básicamente, con una pobre agricultura de autoconsumo. ¿Qué hacemos? ¿Hablamos por ellos o nos quedamos callados?

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[1] Confer. Karlos Pérez de Armiño, “Hambre” en Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo, ¶ 3, consúltese en: http://www.dicc.hegoa.ehu.es/listar/mostrar/121

[2] Vid. FAO, “925 millones de personas sufren hambre crónica en el mundo”, en Centro de Prensa, consúltese: http://www.fao.org/news/story/es/item/45291/icode/

[3] Según el reporte Index de Producción 1961-1999 de la FAO, nada más en 1999 se obtuvo 23% más alimento per cápita que en 1961.

[4] Término acuñado por William S. Gaud, director de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional

[5] Vid. FAO “Reducir el desperdicio para alimentar al mundo” en Centro de Prensa, consúltese: http://www.fao.org/news/story/es/item/74327/icode/

[6] En 2005, este país gastaba 80% de sus ingresos en la importación de alimentos. Cfr. Duncan Green “hambre y hambruna” en De la pobreza al poder. Cómo pueden cambiar el mundo ciudadanos activos y estados eficaces, España, Intermón Oxfam, 2008, p.265.

[7] Ideólogos que sostienen que la hambruna y el hambre endémica son consecuencia de la falta de poder político para exigir el respeto de derechos elementales

[8] Fundador del Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo // Vid. Definición de extrema pobreza en:
http://www.atd-quartmonde.org/Definicion-de-la-extrema-pobreza.html

jueves, 6 de octubre de 2011

Memoriae mundi; lo que este octubre nos deja hoy



¡Hurra! También los suecos y los poetas merecen el Nobel

Se ha dado hoy a conocer al galardonado con tan célebre premio en el campo de las letras: Tomas Tranströmer, aunque minutos antes se divulgara la falsa noticia de que el ganador de esta edición era el rancio escritor nacionalista serbio Dobrica Cosic, supuestamente por ser el último disidente del Siglo XX, testigo de una era en declive, así como un profeta de una era emergente. Sin embargo, en días previos, el nombre de Tranströmer y el de otros cuatro vates, el sudcoreano Ko Un y el sirio Ali Ahmad Said Asbar, conocido como Adonis, la argelina Assia Djebar y el israelí Amos Oz, sonaban muy fuerte. La crítica literaria Maria Schottenius tenía como predilecto a Adonis, pero supongo que los miembros de la Academia finalmente no votaron por él por miedo de que se les siga tachando de politizados; en fin, hagan lo que hagan se les tachará de algo, habrá quien diga que ahora se vieron patrioteros ¡Qué bueno que yo nunca voy a ganar el Nobel! Desgraciadamente, los ganadores deben hacer acopio de inteligencia emocional (yo carezco completamente de esa cosa, y de obra pertinente, ja, claro) para lidiar con el cúmulo de especulaciones que tratan de explicar por qué oscuras razones el jurado lo eligió, pero por otro lado, tendrán la fortuna de que sus libros se empiecen a distribuir de veras por todos los continentes, por esta razón, quedo conforme con el fallo del comité, si bien, igualmente, hubiera estado contenta de que lo ganara cualquier otro del grupo citado que se codeaban entre muy laureados y difundidos novelistas, como Antonio Tabucchi —en el contexto prosístico, mi favorito—, Philip Roth, Thomas Pynchon o Haruki Murakami, pues, díganme si no, ya había pasado bastante tiempo desde que un bardo ganara; en 1996, la distinción la obtuvo la polaca Wisława Szymborska, quien también escribe prosa; el premio le fue otorgado por su poesía que con precisión irónica permite que los contextos histórico y biológico salgan a la luz en los fragmentos de la realidad humana.
Tomas Tranströmer, Adonis, Ko Un y  Amos Oz

Espero que después de esta designación podamos acceder al corpus poético de Tomas Tranströmer que hasta ahora, aunque se ha traducido al español, no ha sido divulgado lo suficiente. Pese a todo lo que se dice del Nobel, al menos sirve para que nuestro panorama se amplíe al abrir las puertas del mercado mundial a autores que de otra manera pasarían sin ser editados en muchos países o, en el mejor de los casos, publicados con tirajes mínimos.
Me entero ahora que la obra del Nobel 2011 aparece publicada en editoriales pequeñas y estoicas que se mantienen ante los embates del endeble mercado, traducida por el poeta uruguayo Roberto Mascaró, les dejo la bibliografía:

Postales negras, traducción: (Roberto Mascaró & Christian Kupchik), Stockholm, Ediciones Inferno, 1988

El bosque en otoño, Montevideo, Uno/Siesta, 1989

Para vivos y muertos (versiones de Roberto Mascaró a través de la de Bálticos de Francisco Uriz,), Madrid, Hiperión, 1992

Góndola fúnebre, Ed. Literatura Americana Reunida (LAR), 2000

29 jaicus y otros poemas = 29 haiku och andra dikter, Montevideo, Ediciones Imaginarias, 2003

Poemas selectos y Visión de la Memoria, Caracas, Bid & Co., 2009

El cielo a medio hacer, Madrid, Nórdica Libros, 2010

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La muerte de Steve Jobs

Empero, en casos como éste los remanentes de su vida invalidan su muerte del todo, aquí quedará por siglos su presencia debido a la manera en cómo con su inteligencia preclara cambió nuestra forma de vida. No tengo mucho que decir, innumerables reacciones han hecho eco tras su deceso, sólo dejo una cita de su memorable discurso dado ante los graduados de Stanford, la cual me cimbró:
Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo parecido a “Si vives cada día como si fuera el último, es día será cierto”. A mí me impresionó y desde entonces, durante los últimos 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: “Si hoy fuera en último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” por varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo.
Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a decidir las grandes elecciones de mi vida.

sábado, 1 de octubre de 2011

los solitarios de septiembre



Así se celebra al otro lado del oceáno

Ayer fue el último día del noveno mes, ¡por fortuna!, diríamos quienes bebemos rescoldos de desgracias producidas en esta treintena. Mi tragedia personal, para colmo de males coincide con las fiestas patrias y, de por sí taciturna, me pongo insoportable por esas fechas.

Una amiga española, Elena, me llegó a decir que soy una mexicana atípica por el hecho de que no soy muy dada a la festividad. En realidad me produce escozor que en mi tierra cualquier cosa sea pretexto para armar jolgorio. Es increíble, con todo y todo, el año pasado se hizo pachanga, más que conmemoración, por el bicentenario de la Independencia; a “tambor batiente”, como diría el señor presidente. A mí me espanta la resaca de los festejos a ese ritmo, pero, por otro lado, mi acritud no debería anular la el valor de la verdadera necesidad de hacer huateque que desde tiempo inmemorable mi gente siente.

Hace unos días platicaba con otro amigo, José Luis, quien vive en España, acerca de todo este espíritu festivo que le nace al mexicano; él me recordó unas reflexiones emanadas de El laberinto de la soledad, esa obra esencial que Octavio Paz escribió en torno a nuestra idiosincrasia:

El solitario mexicano ama las fiestas y las reuniones públicas. Todo es ocasión para reunirse. Cualquier pretexto es bueno para interrumpir la marcha del tiempo y celebrar con festejos y ceremonias hombres y acontecimientos. Somos un pueblo ritual. Y esta tendencia beneficia a nuestra imaginación tanto como a nuestra sensibilidad, siempre afinadas y despiertas.

[…]

Nuestra pobreza puede medirse por el número y suntuosidad de las fiestas populares. Los países ricos pocas: no hay tiempo, ni humor. Y no son necesarias; las gentes tienen otras cosas que hacer y cuando se divierten lo hacen en grupos pequeños. Las masas modernas son aglomeraciones de solitarios. […] Las fiestas son nuestro único lujo; ellas substituyen, acaso con ventaja, al teatro y a las vacaciones, el week end y el cocktail party de los sajones, a las recepciones de la burguesía y al café de los mediterráneos.

También, me comentaba que una vez una asociación lo invitó a participar en una mesa redonda en la que se le pidió que hablará del día de los muertos, pero resultó ser que esta concertación, más que para hablar de costumbres se había efectuado para medir los avances que las distintas asociaciones de extranjeros iban teniendo para integrar a las personas de sus respectivos países. Entonces, así las cosas, el punto de su disertación se enfocó en la fiesta como elemento aglutinador, y, en su caso particular, aglutinador de los mexicanos que vivían en Valencia y su alrededores. José Luis continuó comentándome:
Como mencionaba Paz, en la fiesta, nos disolvemos y rescatamos simulatáneamente. Y, curiosamente, si no hubiera fiestas, la cosa no pasaría de citas de café de las mujeres mexicanas que, en su mayoría, no trabaja. Los dos o tres mexicanos varones que conozco, no nos solemos reunir para tomar el café ni la copa.

Así, un 15 de septiembre o un posada son los momentos propicios para reunirnos de manera multitudinaria. Por supuesto, más o menos hacemos reuniones cuando se trata del cumpleaños de alguien que es muy cercano, pero la tendencia española es que el cumple se limita a tener una comida o cena con tu familia y no más allá. Ya después tú te podrás ir de marcha con tus amigos, como cualquier otro fin de semana.

Dejando estas generalidades a un lado, hace algunos años, cuando organizábamos un "Grito" y veíamos sus detalles, empezamos a intercambiar correos sobre el 'qué celebrábamos', dado que íbamos a pedir permiso a la policía para celebrar en un parque.

La respuestas eran muy cómicas o patéticas, desangeladas o patrióticas, por aquello de que se trataba de celebrar precisamente en España el acto de liberarnos de ellos […] Por supuesto, en la fiesta nada de esto se trasluce. La gente se siente por unos momentos como si esos metros cuadrados que pisa fueran territorio mexicano; se desvincula de la realidad y se acerca a un territorio que añora, y con el que se reencuetra con los platillos que para la ocasión se han preparado de la manera más cercana posible: la Mazeca hace su agosto en España, porque no hay otra forma de acercarte al maíz; los chiles picantes y cilantros los consigues en tiendas o verdulerías de paquistaníes o árabes; lo demás se encuentra en casi cualquier tienda.

Se baila. Se baila aquello que la gente bailaba cuando abandonó el terruño. No la música que va saliendo al mercado en México, de artistas reconocidos, no. Debe ser la música que circulaba por sus venas tras las inyecciones radiofónicas (salvo rarezas de dos o tres éxitos mexicanos que llegan a sonar por aquí). Se baila lo típico, también. Las mujeres, ataviadas con trajes regionales para la ocasión, despliegan los largos vuelos de colores de las telas al son de la música. Españoles, con trajes mexicanos, intentan seguir el paso desde los movimientos aprendidos en su bailar de pasosdobles, jotas y demás españoladas.

Se bebe poco. No sé si esto sea porque no hay mucho macho mexicano, pero la cosa es así. En esta ocasión, un holandés, casado con una poblana, fue quien puso la única botella de ron que entré él y otra chica poblana (no su esposa) —que iba vestida de charra negra, de una muy buena voz— dieron cuenta como de medio litro. Eso sí, el chavo que se vistió de Morelos se fue con otro chavo mexicano a beberse lo bebible de la noche. La chica poblana pasó, porque tenía que irse a casa con su hijita como de ocho años, que si no, también se habría ido de farra.

Y así, de tarde a las cinco a noche a las nueve del 17 de septiembre transcurrieron las cosas de este Grito de 2011. Antier sábado, otra organización de mexicanos celebró el grito. Yo no fui, más que nada porque había quedado de verme en Gandía con un amigo madrileño. También, para mí, creo que una celebración basta.

En su momento, Paz expresaba algo que no sé si era aplicable también a la mujer o solamente pensaba en los varones cuando escribió su Laberinto de la soledad (con independencia de que sea aplicable actualmente o no o si nunca lo haya sido). La gran mayoría de personas mexicanas que están aquí, lo están por rollos sentimentales. Por trabajo, poquísimos. Quienes se mueven 'por amor' son las mujeres, deben acudir adonde estén sus hombres. Los hombres que se mudan por una mujer (u otro hombre) son casos atípicos.
Además de compartirnos su experiencia festejando en la Madre Patria la Independencia, José Luis me brindó unas fotos de la celebración de este año que aquí presento
La tonada de fondo es La barca de Guaymas de la autoría de Rubén Fuentes Gassón, quien fuera violinista y arreglista del Mariachi Vargas de Tecalitlán; la interpretación, de Linda Ronstadt, quien la grabó para el álbum Las canciones de mi padre.

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viernes, 30 de septiembre de 2011

He atendido llamadas telefónicas en tonos y frecuencias disparejos, pero, como cualquier vicioso que escucha la voz del otro lado sin interrumpirla, persistí en encontrar deleite, ahí, con la línea abierta, todas las veces


No termino de comprender cómo es mejor leer Llamadas telefónicas, ¿antes de conocer otras obras de su autor o después de introducirnos en ellas? Y esto es porque sus páginas son sobres de semillas; unos contienen germen de estilo narrativo, otros de estructuras de anclaje, algunos más de atributos de personajes o de creación de ambientes, pero también contienen pesticidas que cálamo currente deben erradicar algunas plagas de manierismos ante los ojos de un lector que no esperaba encontrar Bolaño, el lector atraído por el icono en el que se ha convertido este difunto escritor chileno.
Confieso que llego a esta compilación de cuentos con tan sólo leída la novela de Los Detectives Salvajes —que ahora me apetece releer— y la lectura simultánea de Estrella Distante y Monsieur Pain —cuyo personaje me atajó el paso cuando me disponía a leer Amuleto—, además de recorrer las líneas de un cúmulo de reseñas, entrevistas y críticas que lejos de aclarar mi mente me han hundido más en la bruma de la mitopoesis, de tal suerte que no sabré nunca decir si lo que pudiera consignar en estas líneas emergería de mi subjetividad o del plagio del dictamen del aparto crítico imperante, por ello me propongo expresar mis emociones más que mis juicios.
Salvado esto, diré que sí, sí, no deje a Bolaño colgado, esperando en la línea; desde el inicio mantuve la postura del que es paciente y escucha al congénere sin chistar, sin decir “no puede ser” “procura no iterar sin objeto lo dicho” “ eso suena gratuito” —por no decir barato, lo cual es más ofensivo— o impertinencias de ese tipo, mi bondad ante el discurso de nuestro escritor llegó a lindar en morbosidad psicoanalítica, a tal punto que me olvidé del reloj y de atender las llamadas reales que recibí.
Creo que lo que propició esta actitud en mí fue que al principio, con “Sensini”, escuche todo lo que quería oír para mantenerme en la torpe ilusión de ejercer la escritura creativa, así que cada vez que aparecían relatos que tornan disparejo al conjunto, seguí expectante como quien primero recibe halagos y luego una retahíla de improperios con la fuerte certidumbre que en algún punto todo volverá al carril. ¿Y todo volvió al carril? Bien, sí, si pienso en los elementos que me han proporcionado las lecturas de los libros referidos, aunque no tanto Monsieur Pain que, aunque deja ver los tics de Bolaño, me resulta muy grato aun fuera del corpus; no, si sólo hubiese leído este libro. En el primer caso, el real, me veo precisada a seguir leyendo a Bolaño para categorizar los elementos de su narrativa con un fin ocioso o sólo para volverme su cómplice; en el segundo, el supuesto, tendría que correr tras su narrativa para recoger los pedazos de universo que nos lanza entre llamada y llamada.
Resumiendo, qué pueden encontrar tras las páginas del libro del mes de septiembre. Quien ya haya leído a Bolaño hallará al estatutario alterego del escritor, Arturo Belano o B, sin sombra de Ulises Lima; los personajes del bajo mundo encubiertos por su vida íntima, siendo entrañables al margen de las balas o las filiaciones; la existencia errante; la figura perdida de Carlos Weider entre las piernas de Joanna Silvestri y la tenacidad de Romero ante la mirada de ella; por otra parte, quien no se haya acercado a su obra encontrará sólo retales o muchas simientes por regar, si esto último le place, claro.
Sin otra equiparación más que ésta, tal como sucede con los cuentos de Haruki Murakami, los de Bolaño aparecen velados sin la lectura de sus novelas; son cuentos de novelista, o sea, son un gimnasio.

viernes, 16 de septiembre de 2011

si quieres que no te olvide


Andrés Henestrosa retomó un son istmeño que en el repertorio de la música popular zapoteca es conocido como Micaela. Con esta revisitación a la melodía tradicional, el escritor oaxaqueño crea unos versos inspirados en las creencias que le transmitió su madre, llamada Martina, dando origen a La Martiniana. Escuchen, a través de la interpretación de Lila Downs, cómo podemos sobreponernos a una muerte. Algunos bien sabrán por qué traigo esta composición hasta aquí hoy.


LA MARTINIANA

Niña cuando yo muera
no llores sobre mi tumba
càntame un lindo son, ay mama
càntame la sandunga

niña cuando yo muera
no llores sobre mi tumba
càntame un lindo son, ay mama
càntame la sandunga

no me llores no,
no me llores no,
porque si lloras yo peno
en cambio, si tu me cantas
yo siempre vivo y nunca muero
en cambio, si tu me cantas
yo siempre vivo y nunca muero

Lucero de la mañana
el rey de todos los sones
canta la martiniana ay mama
que rompe los corazones
lucero de la mañana
el rey de todos los sones
canta, canta la martiniana, ay mama
que rompre los corazones

no me llores no,
no me llores no,
porque si lloras yo peno
en cambio, si tu me cantas
yo siempre vivo y nunca muero
en cambio, si tu me cantas
yo siempre vivo y nunca muero

si quieres que te recuerde
si quieres que no te olvide
canta sones del alma, ay mama
musica que no muere
si quieres que te recuerde
si quieres que no te olvide
canta sones del alma
musica que no muere

no me llores no,
no me llores no,
porque si lloras yo peno
en cambio, si tu me cantas
yo siempre vivo y nunca muero
en cambio, si tu me cantas
yo siempre vivo y nunca peno

miércoles, 31 de agosto de 2011

No me sorprende la osadía de Coetzee, en cambio, me conmueve


Anterior a este libro de quien fue elegido como el autor del mes de agosto, únicamente había leído Desgracia, dicha novela, al igual que a la que ahora nos aproximamos, si bien densa, y deprimente para muchos, mantiene un disertación de la era poscolonial muy  valiente, el autor no tiene ningún reparo en sondear en lo más profundo del hombre partiendo de un entramado social plagado de prejuicios raciales para, de a poco, exponer lo que es inherente a todos, ese indómito instinto animal que se presenta con diferente cariz de acuerdo a un contexto determinado. Nosotros somos los que nos contenemos, los que nos ponemos normas, pero también,  dadas las circunstancias, somos los transgresores de los principios morales a los que nos apegamos; contravenimos las leyes de convivencia y luego se fomentan las pesadillas en un mundo en donde las carencias ahuecan la civilidad: Hay demasiada gente, y muy pocas cosas. Lo que existe ha de estar en circulación, de modo que todo el mundo tenga la ocasión de ser feliz al menos un día, de ahí parte una teoría a la que el personaje de Desgracia se aferra, igual que Coetzee y todo aquel que quiera subsistir  sin volverse loco en un entorno demudado ante la caída del orden; deberíamos creer que lo que nos vacía […] No es una maldad de origen humano, sino un vastísimo sistema circulatorio ante cuyo funcionamiento la piedad y el terror son de todo punto irrelevantes, así de esquemático tiene que ser nuestro discernimiento y así de pertinaz el discurso de  John Maxwell Coetzee, quien En medio de ninguna parte, su segunda novela, concebida en medio de la soflama del podrido apartheid, lo preconiza como la argumentación de su obra posterior.
La construcción textual de la novela recae un andamiaje formal cuyo pilar es el recurso de la metaficción que en un principio me dio a entender que contaba dos historias empalmadas en una misma secuencia narrativa; creí que los acontecimientos que cuenta Magda sobre su lacerada existencia eran la relatoría de una microhistoria que abriría paso hacia el recuento de la HISTORIA SUDAFRICANA, sin embargo, pronto me di cuenta que no era así, porque Magda no refiere su historia sino que crea una parábola de la terrible situación propiciada por el colonialismo, y vaya maestría con la que Coetzee logra hacer que su personaje nos arroje  un verdad importante e impotente con su capacidad de ficcionar. La frase shakespeareana de que la vida es una historia narrada por un idiota, que ya Faulkner utiliza para desarrollar el monólogo interior en voz de Benjy Compson, vuelve a tener potencia en el universo privado de una mujer embrutecida por la soledad; la lucidez que la vida diaria en un paramo le quita, es reencontrada en su escritura, una verdadera tabla de salvación ante esa orfandad tan terrible que sufre por desconocer el rostro de la madre que la parió y detestar el del padre que la deja a merced de todo y de todos en una tierra de nadie. Sin lugar a dudas, esta es la imagen que describe la falta de identidad de los hijos de los colonizadores enfrentados al proceso de la descolonización, hecho que también se muestra a través de Lucy, la hija violada del profesor Laurie en Desgracia. Con su deseo de matar al padre, Magda busca pagar una condena por toda la refinada crueldad que le fue heredada, pues quién es mejor de desatar el demonio de la heredad sino el miembro femenino del colonialismo, es la mujer blanca la que más vulnerable se halla en medio del territorio africano bajo el contexto de colonización y poscolonialización ; está ahí como presa del desprecio de su estirpe y como objeto de revancha de la población fustigada. El ejercicio llevado a cabo por Coetzee al construir  la psicología de Magda, debo decir, es encomiable, la manera como hace proliferar el pensamiento de ella  a partir de lo que encierra la condición sexual tiene pocos parangones. 
Podría decir mucho más, pero esta novela me deja, más que nada, muchas sensaciones y muchas inquietudes por resolver; hago eco de unas de sus líneas concluyentes, pues verdaderamente me ha cimbrado:
¿He llegado alguna vez a explicar o si acaso a entender qué he estado haciendo aquí, en una región que se encuentra fuera de la ley, en la que las barreras que nos protegen del incesto a menudo están derruidas, en la que pasamos los días envueltos en un asilvestrado torpor, yo, que a todas luces tenía las hechuras de una muchacha inteligente, que sin duda podría haber expiado mis deficiencias físicas aprendiendo a tocar con agilidad, con todos los dedos, el piano, que habría podido confeccionar un álbum entero lleno de sonetos [...]? Por desgracia, no tengo conocimiento de dicha literatura [...]Hay poemas, estoy segura, acerca del corazón que se duele por Vedore Vlatke, acerca de la melancolía del crepúsculo sobre los prados que cubren las amapolas, sobre las ovejas que comienzan a reunirse para guarecerse del frío incipiente en la noche, sobre el lejano molino de viento, el primer chirrido del primer grillo, los últimos trinos de los pájaros posados sobre los espinos, las piedras de la tapia que aún retienen el calor del sol, la lámpara de la cocina que luce sin titilar. Son poemas que yo misma podría haber escrito [Pero]… Estoy corrompida hasta el tuétano por la belleza de este mundo abandonado […] he pronunciado mi vida entera con mi propia voz (vaya un consuelo), he elegido en todo momento mi propio destino, que no es otro que morir aquí, en este jardín petrificado tras las cancelas y las puertas cerradas a cal y canto, cerca de los huesos de mi padre, en un espacio en el que resuenan los ecos de los himnos que podría haber escrito, pero que no escribí por creer que eran demasiado fáciles.
Seguramente, Coetzee, igual que Magda, podría haber escrito algo menos árido si no hubiese nacido en medio de ninguna parte.

domingo, 28 de agosto de 2011

Federico García Lorca: El sueño postergado de un viaje a la luna

 LUNA Maravilloso vidriero.
Breton y Eluard

Retorno a vislumbrar un viaje que el poeta alunado concibió hace 82 años para conmemorar, también con un poco de retraso, su 75 aniversario luctuoso cuya fecha exacta está en duda; algunos dicen que fue ejecutado el 16 de agosto, el mismo día de su detención, por ordenes del general Queipo de Llano, quien espetó: que le den café, mucho café, voz con la que se ordenaba dar muerte; otros, los más, suponen que esto sucedió unos días después, en las primeras horas del 19 en algún lugar del entrecruce carretero de Vizmar y Alfacar, tal vez en el barranco de Los Pozos en el que yacen muchos fusilados. Como sea que haya sido, yo aprovecho este espacio para revivirlo con esta obra inconclusa y de las menos conocidas del corpus lorquiano.
Viaje a la luna fue concebido por García Lorca como un guión cinematográfico que, al igual que Un poeta en Nueva York y la obra teatral El público, manifiesta la madurez de su arte enduendado, arte de la revelación de la realidad profunda transformada por la reacción emocional del discurso poético. Escrito durante la residencia neoyorquina, tuvo como propósito ser un ejercicio que estableciera un diálogo con el discurso visual, por lo que el autor granadino decidió darlo como obsequio al pintor mexicano Emilio Amero, interesado por aquel tiempo en incursionar en la producción cinematográfica. Los dos hicieron planes, proyectaron lo que la semilla de 72 imágenes poéticas podría llegar a ser en términos de una serie de fotogramas. Tras la tragedia del 36, Amero intentó realizar la película como un homenaje al vate, mas su intento se vio frustrado por echar en falta al genio creador, así que ante su inconformidad, decidió no editar la obra jamás, sumiendo en el olvido el valioso regalo.
Fue hasta 1963 que el texto sale a la luz gracias a Berenice G. Duncan, quien hace una traducción de un fragmento de una reproducción del manuscrito para un artículo que estaba realizando Richard Diers, el cual fue publicado en la revista Windmill, Núm. 5. Aunque esta era una versión incompleta, alentó a Marie Laffranque a reconstruir el guión, investigando aquí y allá hasta dar con la parte faltante que se hallaba en poder de la editorial estadounidense New directions, así en 1980 pudo alcanzar su meta. Sin embargo, pasarían nueve años más para que el legajo original, resguardado por la Universidad de Oklahoma, pudiera ser publicado. El ministerio de Cultura de España, al conocer el paradero de tan importante material, hizo la gestión pertinente para que pasara a manos de su Biblioteca Nacional, esto hizo posible que en 1995 el texto apareciera dentro de una edición crítica sobre la obra de García Lorca, preparada por Antonio Monegal y publicada por la casa valenciana Pre-textos.
Si bien, en 1993, el director español Ángel Gil Orrios realizó un cortometraje inspirado en el guión lorquiano que llevó el nombre A poet in New York (Trip to the moon), con el cual ganó el premio del San Francisco Poetry Film Festival, la idea de hacer un film conforme al texto original se cristalizó hasta dos años más tarde. Según tengo entendido, el cineasta Javier Martín Domínguez y el pintor y escenógrafo Frederic Amat, apoyados por la Fundación Lorca, se unieron para realizar el rodaje, pero parece que hubo discrepancias cuando Domínguez decidió dividir los 72 cuadros marcados por el autor en sólo 23 secuencias, mientras que Amat prefería concebir el film sin reducción.
El proyecto, que supuestamente debía estrenarse para la celebración del los cien años del natalicio de García Lorca, esto es, en 1998, abortó. A pesar de ello, ambos creadores siguieron por su parte con el propósito de llevar a la pantalla tan especial viaje y, en el año esperado, la industria fílmica española pudo contar con dos cintas para ser exhibidas en los festejos del natalicio de la ilustre figura de Fuente Vaqueros. La primera en ser desenlatada fue la del catalán Amat, su trabajo se registra más como una poesía visual que vislumbra lo expresado por el guión; por otro lado, la del segoviano  Domínguez, se aboca a producir una visión cinemática muy evolucionada, la cual, obviamente, dista de lo que el poeta granadino podría haber esperado de un recurso visual en desarrollo. A Domínguez le interesó traducir las metáforas del guión al lenguaje del cine actual, en tanto que Amat se preocupó por captar la esencia de ella, así logró hacer una película que fue tras una secuencia metafórica sin caer en una reconstrucción arqueológica. Las dos posturas son válidas, claro que por mi background me decanto más por la realización de Amat.
Dirección: Frederic Amat  
Fotografía: Tomás Pladevall  
Música: Pascal Comelade  
Colaboración: Cesc Gelabert  
Producción: Ovideo TV
Elenco: Daniel González, Georgina Vila









Dirección: Martin Dominguez
Fotografía: Javier Aguirresarobe  
Montaje: Yuke Ward 
Música: Juan Bardem
Producción: Miriam Mateos
Elenco: La Ribot, Marta Suárez,
Enrique Alcides, Antonio Valero


Frederic Amat conoció el guión de Viaje a la luna, primeramente, a través de la traducción inglesa cuando colaboró con Luis Pasqual en el montaje de El público en 1986 y parece que desde entonces hizo algunos dibujos para revelar el sentido de sus líneas, pero fue  a partir de la publicación de Pre-textos que empezó a crear un storyboard, el cual fue expuesto del 3 al 31 de mayo de 1998 en la Caja General de Ahorros de Granada.
Los invito a un viaje prolífico. Ya verán, de todos los símbolos lorquianos, la luna es el más vital y polivalente, el más arcano. No es la luna romántica, es la luna prelógica, mítica, fundamental; centro de la vida que contiene todos los valores posibles: Luna vida, Luna muerte, Luna lúbrica, Luna casta, Luna bella, Luna monstruosa devoradora. En 1929, la Luna que estaba sobre Nueva York fue alcanzada por el poeta que escaló su luz metálica al compás del tic-tac  de un Broadway sacudido por la contradicción, desde ahí el mundo fue apreciado con una lógica distinta que engendrará una pintura gestual nacida de la palabra muda, recuerdo de un tiempo en el que el celuloide no tenía registro de la voz del hombre. De la herida de Selene, supura el hombre de las venas pintadas y con él emanan también el arlequín, el luto, la madre, un niño, Elena, la adolescencia, la sexualidad, la frustración, la amenaza la duda y la náusea.
Viaje a la luna
Igualmente, les muestro algo de la producción de Viaje a la luna de Frederic Amat y un video en el que se nos revela su proceso de creación.
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