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martes, 1 de febrero de 2011

Este mes tendré temas que desmantelan el amor y la amistad; comienzo con algo tentador

Fotograma de La tentazione del dottor Antonio de Federico Fellini


Y recordé antes de nacer
Que soy un tumulto de cuerpos,
Que dormí largo tiempo,
Que viví largo tiempo,
Y cuando me hice fruta
Supe
Lo
 Que
     Me
Esperaba.

Joumana Haddad



Escoja el término más acertado para definir tentación:

a) Despertar del deseo,
b) Consejo del demonio,
c) Pecado primordial
d) Objeto de deseo
e) Todo lo referido antes


Yo no sé claramente que es, pero sé que es cierto lo que argumentaba Oscar Wilde: La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella.

La tradición cristiana ha vuelto un crimen el rumiar una idea que cada vez que se piensa produce más fruición. Así, la imagen de una Eva más liberal provocó todo ese lío en el paraíso; y la sola noción de que una fruta causara antojo desató la ira de Dios contra un pobre reptil, a la que no le perdonó que hiciera notar a sus chicos las delicias que pendían de un árbol.
Tamara De Lempicka, Adán y Eva, 1932

Después de todo este embrollo, quedó en nuestro subconsciente un cúmulo de cosas que relacionamos con este concepto: la feminidad, el aroma y sabor de los frutos, la excitación que produce el color rojo, el cual, luego, los pintores de temas religiosos lo representaron como la seducción lustrosa de una redonda manzana, redonda como el placer, como los pechos, como los arbotantes del sexo masculino, como las bocas cuando manifiestan éxtasis, entonces la tentación también tiene la fórmula del área de la esfera: A = 4Лr2.
Salvador Dalí, Las tentaciones de San Antonio, óleo sobre tela, 1947

Con San Antonio, este asunto cobra dimensiones exageradas; retirándose a una cueva, según conviene el catolicismo, quería vencer las incitaciones mundanas, pero es imposible que esto sea real, ya que es en la soledad en donde asaltan más las ganas de perdernos en todas esas cosas facinerosas que atesora nuestra imaginación. Se corre el rumor que, en realidad, optó por la vida ascética para alejarse de la corrupción de la iglesia. El que sí no podía consigo mismo era el doctor Antonio, un hombre que se automedicaba altas dosis de moralina, pero, al fin y al cabo, enloquece con la imagen del espectacular en el que Anita Ekber publicita una marca de leche. Échenle un ojo a este cortometraje de Federico Fellini y luego vayan a jugar un poco con la tentación.

1 comentario:

  1. Genial Fellini con su desmesura visual y su sentido del humor.

    También estoy de acuerdo con Wilde, por suerte nunca calaron en mí los miedos al pecado y demás zarandajas de la iglesia.

    Por que pensaba que si Dios era nuestro creador y nos había dotado de la percepción del placer, es para que lo disfrutáramos, no podía ser tan retorcido.

    Muchos besos, Silvia.

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