Datos personales

Mi foto
Aguascalientes, Aguascalientes, Mexico
roja como los sueños de los negros mirlos.

Reconstruyendo

Photobucket

Algo me salió mal con Picasa y perdí todas las fotografías del blog. Ahora estoy recuperándolas, así que ténganme paciencia.

Xoxo

Entradas populares en los últimos 30 días

martes, 15 de marzo de 2011

La mala fama del cencuate

Silvia Teresa Flota Reyes, Madre, niño y cencuate, guache sobre papel. 

Podrán pensar que pronto dejé a lado el bestiario que tan animosamente comencé; pues no lo crean, ya que hoy lo retomo para hacer que entre líneas se deslice el cencuate, cuyo nombre se entiende como una acepción del náhuatl derivada de los vocablos centli, mazorca, y coátl, culebra. Este ofidio, que me fue referido por Mine como alicante y que científicamente es conocido como Pityophis Deppei, es una especie endémica de México que vive en zonas dedicadas al cultivo de maíz. Si bien, alcanza un tamaño imponente, unos 160 centímetros, se alimenta exclusivamente de roedores, ranas y lagartijas y no representa peligro para los humanos, pero el pobre reptil, hoy en peligro de extinción, es una criatura siniestra del imaginario colectivo.
En algunas comunidades, cunde el temor cuando se entrevé su piel, cubierta de escamas negras y amarillas, además de joyas que ha robado de un hogar, entreverada en la urdimbre de un petate o hamaca, y más si en la morada existe una mujer dando pecho, pues se cree que una vez que la encuentre alimentando a su pequeño, la hipnotizará con un raro vaho que exhala para que le dé de beber de su leche.
Hay quienes dicen que mientras le succiona sendos pezones, mete su cola en la boca del niño para que la mame y no llore; otros dicen que aparta al niño y apresta su rabo para abusar de la madre.
Mucha gente cree que el cencuate es venenoso, y por ello no se debe intentar desprenderlo de la tetilla de la matrona, pues la mordería, produciendo la diseminación de una toxina por el torrente sanguíneo de la desdichada. Para evitar que tan terrible criatura entre en contacto con quien amamante, se considera una medida eficaz asar chiles con la intención de que el humo le moleste y le escueza sus sentidos, manteniéndola alejada.

3 comentarios:

  1. El cencuate... Me recordaste un tiempo que viví en Puebla. De visita por un pueblito, me contaron la existencia de esta culebra. Iba con un grupo de estudiantes, y ya de regreso, nos fuimos culebreando la historia.

    La de historias que vibran en nuestras tierras es inmensa, como la manera tuya de narrarlas.

    Sigamos delizándonos por las letras.

    Saludos :-)

    ResponderEliminar
  2. ¡Qué colores más primaverales luce la madre y qué actitud más serena y confiada!

    La historia de la culebra es deliciosa.Y me hace mucha gracia ese papel de abusadores de mujeres de los ofidios, no sólo mamá de sus pechos sino que acalla al infante con el truco de su cola para dejar su lengua libre...

    ¿Cual será el origen de estas leyendas? Creo que casi siempre debió ser profiláctico y la religión le añadió negrura y "pecado".

    Sea como sea, disfruto muchísimo de tu bestiario
    al completo: ilustración y texto.

    Un abrazo, Silvia,

    ResponderEliminar
  3. He visto tu enlace en el blog de Laura Giordani y ahora me paso por aquí. Me ha gustado mucho la representación, la madre serena como lo señala Silvia. Habría que inventarle una nueva leyenda para salvarlo. Ha de ser terrible tener mala fama cuando se es totalmente inocente.
    Un saludo desde Francia

    ResponderEliminar

Deja que caigan más cerezas

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...