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domingo, 28 de agosto de 2011

Federico García Lorca: El sueño postergado de un viaje a la luna

 LUNA Maravilloso vidriero.
Breton y Eluard

Retorno a vislumbrar un viaje que el poeta alunado concibió hace 82 años para conmemorar, también con un poco de retraso, su 75 aniversario luctuoso cuya fecha exacta está en duda; algunos dicen que fue ejecutado el 16 de agosto, el mismo día de su detención, por ordenes del general Queipo de Llano, quien espetó: que le den café, mucho café, voz con la que se ordenaba dar muerte; otros, los más, suponen que esto sucedió unos días después, en las primeras horas del 19 en algún lugar del entrecruce carretero de Vizmar y Alfacar, tal vez en el barranco de Los Pozos en el que yacen muchos fusilados. Como sea que haya sido, yo aprovecho este espacio para revivirlo con esta obra inconclusa y de las menos conocidas del corpus lorquiano.
Viaje a la luna fue concebido por García Lorca como un guión cinematográfico que, al igual que Un poeta en Nueva York y la obra teatral El público, manifiesta la madurez de su arte enduendado, arte de la revelación de la realidad profunda transformada por la reacción emocional del discurso poético. Escrito durante la residencia neoyorquina, tuvo como propósito ser un ejercicio que estableciera un diálogo con el discurso visual, por lo que el autor granadino decidió darlo como obsequio al pintor mexicano Emilio Amero, interesado por aquel tiempo en incursionar en la producción cinematográfica. Los dos hicieron planes, proyectaron lo que la semilla de 72 imágenes poéticas podría llegar a ser en términos de una serie de fotogramas. Tras la tragedia del 36, Amero intentó realizar la película como un homenaje al vate, mas su intento se vio frustrado por echar en falta al genio creador, así que ante su inconformidad, decidió no editar la obra jamás, sumiendo en el olvido el valioso regalo.
Fue hasta 1963 que el texto sale a la luz gracias a Berenice G. Duncan, quien hace una traducción de un fragmento de una reproducción del manuscrito para un artículo que estaba realizando Richard Diers, el cual fue publicado en la revista Windmill, Núm. 5. Aunque esta era una versión incompleta, alentó a Marie Laffranque a reconstruir el guión, investigando aquí y allá hasta dar con la parte faltante que se hallaba en poder de la editorial estadounidense New directions, así en 1980 pudo alcanzar su meta. Sin embargo, pasarían nueve años más para que el legajo original, resguardado por la Universidad de Oklahoma, pudiera ser publicado. El ministerio de Cultura de España, al conocer el paradero de tan importante material, hizo la gestión pertinente para que pasara a manos de su Biblioteca Nacional, esto hizo posible que en 1995 el texto apareciera dentro de una edición crítica sobre la obra de García Lorca, preparada por Antonio Monegal y publicada por la casa valenciana Pre-textos.
Si bien, en 1993, el director español Ángel Gil Orrios realizó un cortometraje inspirado en el guión lorquiano que llevó el nombre A poet in New York (Trip to the moon), con el cual ganó el premio del San Francisco Poetry Film Festival, la idea de hacer un film conforme al texto original se cristalizó hasta dos años más tarde. Según tengo entendido, el cineasta Javier Martín Domínguez y el pintor y escenógrafo Frederic Amat, apoyados por la Fundación Lorca, se unieron para realizar el rodaje, pero parece que hubo discrepancias cuando Domínguez decidió dividir los 72 cuadros marcados por el autor en sólo 23 secuencias, mientras que Amat prefería concebir el film sin reducción.
El proyecto, que supuestamente debía estrenarse para la celebración del los cien años del natalicio de García Lorca, esto es, en 1998, abortó. A pesar de ello, ambos creadores siguieron por su parte con el propósito de llevar a la pantalla tan especial viaje y, en el año esperado, la industria fílmica española pudo contar con dos cintas para ser exhibidas en los festejos del natalicio de la ilustre figura de Fuente Vaqueros. La primera en ser desenlatada fue la del catalán Amat, su trabajo se registra más como una poesía visual que vislumbra lo expresado por el guión; por otro lado, la del segoviano  Domínguez, se aboca a producir una visión cinemática muy evolucionada, la cual, obviamente, dista de lo que el poeta granadino podría haber esperado de un recurso visual en desarrollo. A Domínguez le interesó traducir las metáforas del guión al lenguaje del cine actual, en tanto que Amat se preocupó por captar la esencia de ella, así logró hacer una película que fue tras una secuencia metafórica sin caer en una reconstrucción arqueológica. Las dos posturas son válidas, claro que por mi background me decanto más por la realización de Amat.
Dirección: Frederic Amat  
Fotografía: Tomás Pladevall  
Música: Pascal Comelade  
Colaboración: Cesc Gelabert  
Producción: Ovideo TV
Elenco: Daniel González, Georgina Vila









Dirección: Martin Dominguez
Fotografía: Javier Aguirresarobe  
Montaje: Yuke Ward 
Música: Juan Bardem
Producción: Miriam Mateos
Elenco: La Ribot, Marta Suárez,
Enrique Alcides, Antonio Valero


Frederic Amat conoció el guión de Viaje a la luna, primeramente, a través de la traducción inglesa cuando colaboró con Luis Pasqual en el montaje de El público en 1986 y parece que desde entonces hizo algunos dibujos para revelar el sentido de sus líneas, pero fue  a partir de la publicación de Pre-textos que empezó a crear un storyboard, el cual fue expuesto del 3 al 31 de mayo de 1998 en la Caja General de Ahorros de Granada.
Los invito a un viaje prolífico. Ya verán, de todos los símbolos lorquianos, la luna es el más vital y polivalente, el más arcano. No es la luna romántica, es la luna prelógica, mítica, fundamental; centro de la vida que contiene todos los valores posibles: Luna vida, Luna muerte, Luna lúbrica, Luna casta, Luna bella, Luna monstruosa devoradora. En 1929, la Luna que estaba sobre Nueva York fue alcanzada por el poeta que escaló su luz metálica al compás del tic-tac  de un Broadway sacudido por la contradicción, desde ahí el mundo fue apreciado con una lógica distinta que engendrará una pintura gestual nacida de la palabra muda, recuerdo de un tiempo en el que el celuloide no tenía registro de la voz del hombre. De la herida de Selene, supura el hombre de las venas pintadas y con él emanan también el arlequín, el luto, la madre, un niño, Elena, la adolescencia, la sexualidad, la frustración, la amenaza la duda y la náusea.
Viaje a la luna
Igualmente, les muestro algo de la producción de Viaje a la luna de Frederic Amat y un video en el que se nos revela su proceso de creación.

2 comentarios:

  1. No conocía el trabajo de Amat, ha sido un placer descubrirlo desde aquí y saber más de mi admirado poeta y de su mundo surrealista que a mí me chifla.

    La luna está siempre presente en la poesía de Lorca, los niños, los animales, el níquel, los azules crujientes, los mascarones…

    “La luna vino a la fragua
    con su polisón de nardos.
    El niño la mira, mira.
    El niño la está mirando.

    En el aire conmovido
    mueve la luna sus brazos
    y enseña, lúbrica y pura,
    sus senos de duro estaño.

    Huye luna, luna, luna...”

    También su dolor y su desamparo, su desasosiego

    “…Yo no pregunto, yo deseo,

    … porque yo no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja
    Pero sí un pulso herido que ronda las cosas del otro lado…"

    .
    Gracias, Silvia, por este post tan maravilloso. Un abrazo,

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  2. Recuperando los tiempos perdido, me encuentro con esta joya de placeres poéticos, historia y cinematografía. Poco qué agregar, salvo las emociones, pero esas son muy mías, y debrayaría al querer transmitirlas.

    Excelente!

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