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domingo, 30 de octubre de 2011

El axólotl o la tercera transfiguración del dios que no quiso morir

Silvia Teresa Flota Reyes, Axolotl, la tercera transfiguración de Xolotl, aguada.

Se dice que el sol no se movía cuando resurgió el mundo por quinta vez, por lo que los dioses decidieron reunirse en Teotihuacán en donde se dispuso una hoguera en la que debían caer uno a uno los concurrentes impelidos por el aliento de Ehécatl, el viento. Sin embargo Xólotl, el gemelo oscuro de Quetzalcóatl rehusó a sacrificarse y lloró y lloró: ¡Oh, yo no debo morir!, hasta que de tanto lagrimeo se le empequeñecieron los ojos, aun así se las arregló para huir en el momento preciso que debería inmolarse. Se escondió adoptando diversas formas: primero en los maizales convirtiéndose en un pie de maíz de dos cañas al que los agricultores conocieron como milacaxólotl; cundo fue visto por sus fustigadores entre las mazorcas, huyó otra vez y se guareció entre los magueyes convirtiéndose en uno de estos, pero de dos cuerpos, el llamado mexólotl; cuando de nuevo fue descubierto, corrió hasta encontrar agua en que sumergirse, ahí se convirtió en una especie de pez, cuyo nombre fue axolotl, luego lo encontraron y lo acosaron, pero como sus patas eran cortas y respiraba a través de branquias no pudo moverse fuera del agua, así llegó su fin (1).
 Silvia Teresa Flota Reyes, ilustración de las dos primeras transfiguraciones de Xólotl
Xólotl, por ser hermano gemelo de Quetzalcóatl, algo considerado antinatural entre las culturas prehispánicas, es el dios de la deformidad y la transformación; a su mítica aventura acuática se le atribuye la existencia de ese extraño ser que hoy conocemos como ajolote. Nominado científicamente como Ambystoma mexicanum, es una criatura que desconcertó a los naturalistas debido a que alcanza la madurez sexual siendo larva y, aún más, puede completar su ciclo vital en ese estado. A los conquistadores españoles les fue descrito por los informantes indígenas en los siguientes términos: Se le parece a la lagartija, tienen pies y manos como ellas, cola anchurosa, grande boca, pelambre en el cogote, brillante, con carne mucha, deshuesado, es benévolo, grato, merecedor de la gente (2).
Tan merecedor de la gente era que se le atribuía dones curativos; se creía que los infantes se curaban de pali, anemia, untando sus cuerpecitos con la sangre del curioso bicho, igualmente, se pensaba que la hidropesía se curaba dándole al afectado de este mal un caldo de ajolote al que previamente se le había desollado y despojado de sus vísceras y extremidades. Manuel Orozco y Berra agrega que algunos autores creen que esta criatura es provechosa para los [h]éticos [quienes padecen enfermedades consuntivas, como los tísicos] y la recomiendan en las obstrucciones inflamatorias del hígado; en nuestras boticas se prepara un jarabe con la parte gelatinosa del animal y yerbas pectorales, usado en las enfermedades del pecho, como pectoral mucilaginoso (3) y, además, nos dice que es un alimento inocente, propio para los niños, aunque algunos otros sostienen que es afrodisíaco.
Pero aunque su sangre no la unjamos en la piel tersa, no tomemos un caldo de su carne, ni lo preparemos con chile, hay algo en esos ojos de tanta humanidad, tal como lo advirtió Cortázar, que es imposible dejar de pensar en Xólotl, el dios que sintió el terror del hombre.
 ___________________________
(1) Cfr. Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de la Nueva España, edición de Wigberto Jiménez Moreno, Vol.5., México, Editorial Pedro Robredo, 1938 // Fray Diego Durán, Historia de las Indias de Nueva España e islas de tierra firme, Tomo II, México, Imprenta de Ignacio Escalante, 1880, pp.60-63.
(2) Según Códice Florentino Lib. 11, fol. 68, p.68r
(3) Manuel Orozco y Berra,  Memoria para la carta hidrográfica del Valle de México, Por acuerdo de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, México, imprenta de  A Boix a cargo de Miguel Zornoza, 1864, p.151.

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Axolotl, la tercera transfiguración de Xolotl by Silvia Teresa Flota Reyes is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
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ilustración de las dos primeras transfiguraciones de Xólotl by Silvia Teresa Flota Reyes is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
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2 comentarios:

  1. Interesantísimo tema, de los que más me atraen.
    Salut

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  2. ¡Vaya historia! La primera vez que ví fotografiado un ajolote pensé que era un animal imaginario, con esas manos y esa expresión de qué hago yo con estas pintas. Lo encuentro encantador y me inspira ternura y un poco de risa por sus extraños pelos ahí por el cogote.

    Después de tu aguada, preciosa, y de la historia de superviviente aventurero que se libró por poco del sacrificio, este bichito me acabó de robar el corazón.

    ¡Como me gustan estas leyendas! Un abrazo, Silvia.

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