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martes, 6 de diciembre de 2011

Descubriendo humanos en la galaxia FIL Guadalajara



Mucho puede relatarse de nuestra experiencia, pero lo más relevante fue rozar la humanidad de las celebridades. Aquí tengo cuatro botones, que para muestra son más que suficientes.

Ellroy presenta desternillantemente un libro para toda la familia… de Charles Manson
Quien esta noche compre 1,000 copias de este libro será capaz de tener sexo ilimitado con quien le plazca por el resto de su vida; quien compre 2,000 será capaz de tener sexo ilimitado con cualquier persona que desee y aun así irá al cielo gracias a una dispensa especial firmada por mí, el reverendo Ellroy; quien compre 3,000 será capaz de tener el sexo que quiera en el mismísimo cielo y, por primera vez en la historia, México gobernará el mundo.

Esa fue la oferta que James Ellroy brindó al público reunido, en la sala de conferencias 3 de la FIL Guadalajara, aprovechando que su agente de Mondadori España le cedió la palabra para promocionar su más reciente libro: A la caza de la mujer, The Hilliker Curse (la maldición Hilliker) en inglés. Al ser cuestionado del porqué del título en la edición en nuestra lengua, respondió que esto residía simplemente en que no fue consultado, si así hubiese sido se llamaría Soy el perro, malo y feo.

En el libro ofrecido por esta figura central del género del hard boiled, el asunto central de Mis rincones oscuros —el asesinato de su madre— es retomado para dar inicio a un recuento de sus relaciones con las mujeres. Sin duda, la maldición que a la edad de 10 años le profiere a su madre (ojalá que mueras) marca la manera como se acerca al mundo femenino: arrastrando un fardo de remordimiento e incomprensión que hace difícil y deseable el contacto con la otra.

La verdad, yo me imaginaba muy distinto al autor, siempre lo creí de la estirpe de J.D. Salinger, así que esperaba ver a una criatura endiablada llevada a rastras hasta un auditorio por un porfiado editor, pero ¡qué va!, el tío es de lo más simpático.
Herta Müller: el dolor a flor de piel

Menuda, temerosa, frágil, esa es la mujer que descubrí en la FIL. Viste de negro no porque sea ruda, sino porque el color le confiere un poco de seguridad, la ensombrece y ella no quiere aparecer frente a la luz pública, los flashes la molestan, no logra comprender que la reconozcamos y vayamos detrás de ella, que deseemos la foto; yo quería una, en mi casa, a falta de caras familiares, he decidido colgar retratos de escritores y pintores, quiero imaginar que son mi familia, pero ni modo, Herta no se presta para mis ficciones, pero edita las suyas y me da la oportunidad de leerlas, así que del estand de Anagrama obtengo a mitad de precio su último libro Todo lo que tengo lo llevo conmigo, editado por Siruela.
Sergio Pitol: codeándonos con Él
Abstraídas entre tantas tentaciones editoriales, no nos habíamos dado cuenta de quien estaba a nuestro lado, hasta que alcé el rosto y vi a Sergio Pitol, entonces, ya sabrán, el codazo y el cuchicheo: Mine, Mine…Pitol, Pitol. A tu lado. Voltea. —Con un ah profundísimo y a coro queda expresada nuestra emoción—
Sácale una foto
Va, espera,
(Llega la comitiva que lo envuelve)
Uy, la foto, el sabe que la queremos y, tan generoso como cuando escribe, posa para la cámara de Mine. ¡Qué felicidad! Tengo una foto familiar.

Vargas Llosa: sudando tinta ante Las Travesuras de una niña mala
Fue en la tarde que se abrió la sesión de firmas de autores. Al llegar, la fila era larga, yo no llevaba libro, no pretendía conseguir su autógrafo, pero Mine sí, así que ella se puso a esperar en la larga cola serpenteante, yo fui a ver a los ilustradores. Cuando regresé, todavía faltaban unas cuantas curvas para que Mine consiguiera la rúbrica, pero por fin llegó; la novela de 2006 del peruano le fue entregada y en ella quedó estampado un garabato, los encargados del orden de la sesión le comunican al premio Nobel que con el libro de mi amiga termina su ardua labor, pero él dice: No, pero cómo, si faltan tantos y que lindo, son tantos jóvenes ( Y Mine… fascinada), así que continua autografiando ejemplares hasta no sé cuándo.





1 comentario:

  1. ¡Que envidia me dan! y yo pasando la semana de compras navideñas.

    Una crónica fresca de una de las ferias del libro más interesantes; y un aperitivo que me abrió el apetito para hojear a Ellroy y empezar por esa última novela. Adoro a la gente con sentido del humor.

    No he leído tampoco nada de Pitol, así que espero que me recomiendes alguna obra que te haya emocionado.

    No todo lo que escribe Vargas Llosa me ha gustado, mis favoritas son: "El paraíso en la otra esquina, y la Fiesta del chivo"

    Y tengo pendiente la última de Müller, ya me dirás qué tal.

    Un abrazo, Silvia.

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